José Trelles es de Tapia de Casariego. Allí tiene su taller y pinta en el tiempo que le deja su trabajo como diseñador. La semana pasada inauguró una exposición en Foro Abierto.
-¿Tiene título?
-Sin título.
-Pero sí una temática común.
-El árbol.
-La higuera sale en varias ocasiones y en dos de ellas con un mismo texto.
-Es parte de una secuencia, pero la intención no es repetir, sino comparar y variar.
-¿Por qué la higuera?
-Es un símbolo, aparece en varios pasajes bíblicos, tiene referencias históricas, pero podría haber sido un roble. Tiene connotaciones de lo esencial a través de los visible. Aunque estés a cinco metros de una en un patio con los ojos vendados sentirás el aroma de los higos.
-¿Cómo definiría la exposición?
-Es un compendio de cosas hechas en 2004 y 2005. Es como un cuaderno de notas para obras de tamaño mayor, aunque no a partir de todos los bocetos habrá otras otras más complicadas.
-¿Toda ella es una serie hasta los primeros cuadros que parecen muy diferentes?
-Los iniciales son acrílicos, no representan vegetales, pero es un preámbulo para ver ciertas cosas que empiezan a ocurrir. Es como un ensayo espiritual, un silencio y el resto una explosión, como la transición del invierto a la primavera, como la bruma de Asturias.
-¿Es abstracto?
-La mayoría del arte es abstracto. Yo represento a la naturaleza en su forma de operar. Hay connotaciones abstractas en cuanto que no es una copia fiel de la realidad pero a la vez es también figuración, hay partes que son visibles, como por ejemplo las hojas.
-¿Es una pintura rápida?
-Sí, rápido con tintas de colores. Como los niños, que cogen un bote, remueven y pintan. .
-¿Siempre hizo este tipo de pintura?
-No, esta es una exposición nueva sobre mi trabajo. Está empezando a salir.
-¿La próxima será también alrededor de un árbol?
-Sí, se llama ceiba. Es muy grande y rojo, brillante en primavera. Está junto a la carretera en Otur.