elcomerciodigital.com
Jueves, 9 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
Fiesta sin dogmas
El Teatre Romea presenta mañana en el Jovellanos 'Celebración', una tragicomedia sobre la familia que opta al mejor espectáculo teatral en los premios Max
FAMILIA. El cumpleaños del patriarca les reúne en una casa. / D. RUANO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
CELEBRACIÓN
Compañía: Teatre Romea.

Título original: Festen.

Autor: Thomas Winterberg y Morgens Rukov, con dramaturgia de Pablo Ley.

Dirección: Josep Galindo.

Reparto: Cristina Brondo, Roser Camí, Carles Canut, Eduardo González Santiesteban, Daniel Kamburg, Jordi Llordella, Victòria Pagès, Jorge Peña Miranda, Mingo Ràfols, Boris Ruiz, Santi Sans, Carme Sansa, Lluís Villanueva y Marina Calero o Roser Vilajossana.

Día y hora: mañana, a las 20.30 horas, en el teatro Jovellanos de Gijón.

La obra: opta al Max al mejor espectáculo teatral.

Publicidad

Drama o comedia. Esa es la cuestión. El Teatre Romea provoca sonrisas, sorpresas, tensión... Juega con los sentimientos y hace un drama de una 'Celebración'. Ese el título del montaje que mañana llega al teatro Jovellanos directamente desde Barcelona y con un par de nominaciones a los premios Max bajo el brazo. Una, por la iluminación; la otra, al mejor espectáculo teatral: «Nos ha cogido de sorpresa», dice Josep Galindo, restando importancia al galardón y guardándose el entusiasmo para defender su obra.

«Es un espectáculo muy agradecido para la gente que le gusta el teatro, tiene una sencillez y una claridad muy grandes», asegura el director antes de entrar en detalles sobre un texto importado desde Dinamarca. Allí, un chico de Copenhague estrenó en 1997 la película 'Celebración' siguiendo los dictámenes del cine dogma. Sorprendió con esta historia de abusos sexuales en el seno de la familia y acaparó premios en Cannes, Nueva York, Los Ángeles. «Me hicieron llegar el guión y realmente me sorprendió cómo de esa multifragmentación de escenas con un ritmo bastante trepidante se podía generar un lenguaje teatral», detalla el director del montaje, quien reconoce que no es demasiado habitual adaptar una película para ponerla sobre las tablas. Más bien suele ocurrir a la inversa.

El cambio de formato ha mantenido la misma historia, pero con diferencias: «Un crítico de cine bastante reputado dijo que era una buena película y ahora también es una buena obra de teatro, que le habían gustado mucho las dos, pero está claro que son distintas, que el guión es parecido pero la respuesta llega por otro camino, aunque sin traicionar al contenido», detalla.

Dicho de otra forma, la 'Celebración' catalana -ambientada, eso sí, en Dinamarca- busca llegar al público a través del humor, de los impactos que el enorme elenco de actores (14) va lanzando sobre el respetable con el ánimo de conmover sin caer en el drama fácil. «La película tiene un tono muy marcado, es una historia durísima de abusos sexuales a menores, y en el teatro se mueve de alguna forma el punto de flotación, lo que genera un efecto tragicómico y que no se saque toda la dureza, sino que la historia funciona más a nivel de rupturas», explica.

En el viaje para relatar lo mismo se ha preferido utilizar el vehículo de la sonrisa, quizá entre otras razones porque al director de este montaje no cree «en el drama como género».

«Un dramón al final insensibiliza y deja de emocionarte, es como el dolor, que cuando es muy agudo dejas de notarlo».

Esa forma 'amable' de contar no deja a nadie indiferente, y menos a un público convertido en cierta forma en un invitado más a la fiesta que toca celebrar, que no es otra que el sesenta cumpleaños del patriarca de una familia acomodada que se reúne en un hermoso y burgués caserón. Rodeado de sus hijos, nietos y amigos, el recuerdo del reciente suicidio de una hija es la excusa para dejar aflorar lo que se oculta tras el festín. «El público no interactúa, pero se ve interprelado constantamente», señala el director, quien define su trabajo como «una tragicomedia que habla de la familia». Ni más ni menos.

Más voces, más riqueza

Hacerla realidad en las tablas no ha sido especialmente complicado, porque al guión que dio forma teatral Pablo Ley se han unido las propuestas de unos actores que han gozado de una gran libertad creativa para dar vida a sus personajes. «En términos de producción, todo lo que supere los seis actores es más complicado; en términos artísticos, para mí es muy enriquecedor», explica sobre un montaje con una cifra de intérpretes poco habitual. Y lo dice porque «si gestionar un grupo humano grande siempre es más complicado, también es mucho más rico a la hora de aportar voces, emociones, colores, puntos de vista...». En 'Celebración' todos han puesto lo suyo, porque Galindo apuesta por dar rienda suelta a la creatividad: «Este es un trabajo mucho más de improvisación, de actos de libertad, de explorar cosas», dice. De esta forma, disfrutan todos: los actores y el público.

De momento, esta coproducción del Teatre Romea, el Festival Barcelona Grec y el Ayuntamiento de Viladecans ha visto compensada su apuesta con una candidatura al mejor espectáculo teatral en los Max de este año.

Será precisamente en Barcelona donde se celebrará la entrega de premios y el siempre polémico Calixto Bieto, con el que Galindo ha trabajado en varias ocasiones, será el encargado de la puesta en escena. «No tengo ni idea de cómo será la gala, pero seguro que sorprenderá», augura. El teatro que se hace en Cataluña, perpetuamente a la vanguardia, siempre lo hace: «Para mí lo importante es investigar, descubrir cosas, trabajar para el público», dice una declaración de intenciones en la que la palabra comercial no tiene hueco.



Vocento