«El disco mezclaba rock, un estilo musical que me encanta, con letras muy ingeniosas en asturiano. Me parecía algo revolucionario y simplemente genial. Guitarra eléctrica y bable. Cultura tradicional y bien conocida para mí con música pegadiza y moderna. 'Cabruñar, segar, cuchar, caleyes vaques y gochos'.
En aquella época estudiaba en un colegio de curas en Gijón, y hablar en asturiano no era algo que estuviese muy bien visto. Incluso se consideraba incorrecto e inapropiado en el uso del lenguaje y las relaciones sociales. Así que a Los Berrones los llevaba en la clandestinidad.
Pero llegaba el fin de semana y nos íbamos con la escuela de ciclismo de Las Mestas de Gijón, a las carreras por toda Asturias y entonces Los Berrones no paraban de sonar. Años después he tenido la suerte y el privilegio de conocerles: Tante, Ramón y Olegario, gente cercana y tan simpática como sus canciones. ¿Hasta he grabado una canción con ellos junto a otros deportistas asturianos! Todavía hoy, 20 años después, me siguen acompañando a las carreras. Atrás quedaron las cintas casete y en MP3 ¿suenen meyor que nunca!». mimúsica