elcomerciodigital.com
Jueves, 9 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES


SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
«El entusiasmo es lo último que un músico puede perder, si no, mal asunto»
El guitarrista David Russell repasó anoche en el teatro Jovellanos temas latinos, españoles y renacentistas
RECITAL. David Russell, ensaya con su guitarra momentos antes de actuar anoche en el teatro Jovellanos. / PALOMA UCHA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Los frutos del premio Grammy que obtuvo el año pasado tendrán que esperar. David Russell es más conocido ahora por el gran público, pero su agenda estaba ya completa mucho antes de que los 'oscar' de la música reconocieran su genio guitarrista. Embrujo español y maneras británicas se conjugan en este guitarrista que creció en Menorca, reside en Galicia y ha admirado a medio mundo. Anoche deleitó al Jovellanos con obras del renacimiento italiano y con un repaso de temas de Granados y de Albéniz para terminar con música Latinoamericana.

-¿Cuáles son los ingredientes que no pueden faltar en sus conciertos?

-Busco incluir distintos estilos para dar placer a un público más amplio. Me suelo plantear mis conciertos como cuando alguien recibe en casa para dar una cena. El anfitrión prepara un primer plato, un segundo y un postre. Suelo probar los temas que selecciono ante mis amigos y mi esposa para ver si combinan bien y si gustan... adelante.

-¿Ha visto cómo se amplía su público desde que tiene un Grammy?

-La verdad es que el premio es un arma más para mis promotores. Recibo más ofertas, pero este año lo tenía cubierto, así que empezaré a ver resultados en 2007.

-Apenas había cumplido seis años cuando empezó a tocar la guitarra. A lo largo de tantos años, ¿qué cosas han cambiado?

-Cuando era un niño mis padres me decían: 'Anda toca'. Y a mí me encantaba... Tocar la guitarra era una fiesta. Con dieciocho años te empieza a dar vergüenza actuar ante el público, comienzan los nervios y dejé de disfrutar. De hecho tuve que volver a aprender a disfrutar de actuar ante público, así que ahora que ya he recuperado ese placer trato de convencerme de que disfruto como un niño.

-Todos los artistas atraviesan crisis...

-Sí, así es. Yo a los veinte años no lo pasé muy bien, pero eso ya está olvidado. Por eso a los jóvenes que inician su carrera de músicos siempre le digo que no dejen nunca de entusiasmarse. El entusiasmo es lo último que un músico puede perder, si no, mal asunto.

-Imagino que el público, las giras... ayudan a mantener ese entusiasmo.

-Claro, por supuesto. Cuando sales y la gente responde es muy bonito. Hay trabajos que requieren menos esfuerzo, pero también reciben menos recompensa inmediata.

-¿Se identifica con sus maestros, Segovia, José Tomás...?

-Supongo que con los años vas haciendo tu propia personalidad, pero tengo claro que aprecio más el trabajo de los maestros del pasado por el esfuerzo que hicieron. Ellos no tenían nuestras técnicas, pero suplían ese nivel técnico con mucha personalidad.

-En sus últimos trabajos se inclina por el estilo latinamericano, de hecho con 'Aire latino' ganó el Grammy, ¿ha encontrado una nueva vía musical?

-Me gusta experimentar y creo que hay maestros muy buenos. Mo destacó nada, de hecho, llegué a grabar un disco celta. Pero al final soy un guitarrista clásico. Lo único que lamento es que sólo llegaré a aprender el 10% de la música escrita para guitarra.

-¿Tiene memorizado todo su repertorio?

-Son demasiados temas y sé que alguno de ellos requerirían estudio, pero, si me da un día, se lo interpreto.

-¿Cómo se define como guitarrista?

-No sé, es difícil definirse. Sólo sé que, aunque doy clases y grabo discos, lo que me gusta es el público.

-Por cierto, ¿la piratería afecta también a la música de minorías?

-Sí, por supuesto. Si mi compañía cierra por pérdidas yo no podría grabar discos. Hoy hay grandes guitarristas que no tienen contratos para grabar en estudio. Ese es el problema.



Vocento