Unos 60 funcionarios municipales de Mieres, de una plantilla de 108, se concentraron frente al Consistorio mierense para protestar «por la nefasta política de personal». Durante algo más de cinco minutos, gritaron, silbaron y tiraron petardos hasta en el interior de las instalaciones del Consistorio. En resumen, su malestar se debe al reparto lineal de la prima de productividad con la que, a juicio de Marcelino Vázquez, representante de la Central Sindical Independiente (CSI) «han perdido poder adquisitivo».