Nada de faldas coloradas; nada de un traje regional 'típico' y uniformado; nada de variantes geográficas estandarizadas. La vestimenta tradicional asturiana es rica y variada, ofrece aditamentos distintos en función de las zonas y sus necesidades de abrigo y, sobre todo, marca distancias en razón de los posibles. No es lo mismo vivir en el mar que en la montaña y la calidad de los tejidos y hasta los colores fijan diferencias entre ricos y pobres. Ayer, como hoy, la moda se basaba en criterios prácticos y económicos.