La autovía del Cantábrico cruzará Ribadedeva para enlazar con el trazado ya construido en Cantabria en lo que será el último tramo en la comarca oriental. Se inicia esta parte del recorrido una vez abandona La Franca, cuando la carretera alcanza la zona conocida como La Tamarga, cruza la N-634, pasa cerca de la estación de Feve y se adentra en las Bajuras de Pimiango.
A partir de ahí, bordeará El Peral por el Norte, muy próxima a la N-634. Aquí se prevé un falso túnel para minimizar la afección y reponer la carretera a Pimiango, ya que el acceso desde la N-634 hacia este pueblo quedará afectado por el paso de la vía de alta capacidad.
A partir de ese momento, ocupa el espacio de la actual carretera nacional, discurriendo sobre este vial hasta el entorno de Bustio, la última localidad asturiana antes de que el trazado se una al trazado cántabro. Eso sí, habrá que realizar desmontes y terraplenes debido a la fuerte pendiente de la ladera. Algo a lo que hay que añadir que esta carretera se caracteriza por sus curvas, escenarios de numerosos accidentes. La sinuosidad del trazado también hace necesario llevar a cabo desmontes en esta parte del trazado del Unquera-Llanes.
Cuando la autovía llegue a la altura de Bustio, se separará un poco al Norte de la N-634 con el objetivo de conectar con los viaductos ya existentes sobre el río Deva. Esta decisión implicará la afección a algunas casas en esta zona del concejo de Ribadedeva, en el límite con el municipio cántabro de Val de San Vicente.
La futura autovía en la última parte de tramo aprovechará la actual calzada de la N-634. De este modo, se construirán dos calzadas de autovía y no cuatro, ya que el par restante resultará de la carretera que ya existe. No obstante, habrá que reponer la N-634. En cualquier caso, con la finalidad de minimizar al máximo posible la ocupación de terrenos el trazado en esta parte del recorrido tendrá una mediana reducida, de dos metros de anchura.
A pesar de que en Ribadedeva siempre hubo acuerdo sobre el recorrido que debía de seguir el Unquera-Llanes en este municipio, sí hay vecinos que temen por el futuro de sus casas.
Afección a viviendas
La opción Sur, la elegida para esta parte del tramo, pasará muy cerca del barrio de La Mata, en Bustio. De hecho, hay quien piensa incluso que la autovía borrará del mapa a este barrio, situado junto a la N-634, en su margen izquierda en un viaje hacia Santander y encajonados también entre la vía del tren. El Ayuntamiento presentó alegaciones para tratar de evitar daños en este barrio. Los vecinos han hecho lo propio y ahora quieren promover una asociación para, unidos, tratar de salvar su barrio. Así lo explica Gumersindo Fernández, que se hace eco de los otros cuatro vecinos que tienen «interés por seguir viviendo aquí».
Aunque aún desconocen qué pasará exactamente, los antecedentes no son nada halagüeños: «Cuando hicieron la N-634 tiraron 17 viviendas. Así que no sería la primera vez».
Algunos de los afectados, como María Nieves Noriega Valdés, llevan toda la vida viviendo en La Mata. «Dicen que van a tirar el barrio entero», expone preocupado. Asegura que su casa tiene más de cien años y que será una de las más antiguas del pueblo. Vive con su madre y dice que no se irá por las buenas. «Para salirme de mi casa, me tendrán que dar otra, porque sólo tengo esta vivienda», señala. Ana María Quesada, de Bustio, explica que no conoce los detalles de la infraestructura, aunque sí que tiene alguna opinión: «No me parece bien que tiren casas». Pero como lleva tantos años esperando por ver la autovía, apunta que «si es necesario y los dueños no se oponen» lo vería como un mal menor.
«La gente sale de la autovía lanzada y se encuentra con una carretera de doble dirección, tocan el freno y Hay muchos accidentes en las curvas», recuerda sobre los conductores que llegan a Asturias desde Cantabria.
Mientras, la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández, destacaba ayer que se conozca ya la Declaración de Impacto Ambiental y que espera una «inmediata» adjudicación para acabar con «este cuello de botella».