Sólo se ve su mano, una mano infantil tapando la boca adulta de una madre de mirada triste y resignada porque, precisamente, no tiene nada que llevar a su boca y a las de los suyos. Esa esa la imagen del año, la que el prestigioso premio World Press Photo ha distinguido como la mejor de 2005. Es un disparo a las conciencias de occidente, esas que olvidan que África existe y que la hambruna es su sino. El fotógrafo canadiense Finbarr O'Reilly fue quien enfocó sin miramientos a una realidad que abruma. Lo hizo en Nigeria, en un centro de alimentación de urgencia, durante el mes de agosto del pasado año. «Esta imagen tiene todo: belleza, horror y desesperanza. Es simple, elegante y conmovedora», señaló el presidente del jurado, James Colton en un perfecto resumen de la obra.