Dicen que es tan viejo como el hombre, tanto como sus ritos, sus liturgias y sus danzas. Cuentan que ya en las cavernas había teatro, que ya entre los bisontes dibujados y las cuevas arañadas con tintas animales se manifestaban las primeras dramaturgias de la historia. Comprobarlo será fácil, porque a aquellos orígeness regresa ahora una exposición que empezaba ayer montaje en el Centro de Cultura Antiguo Instituto (CCAI), de Gijón, con la intención de contarlo todo sobre el inabarcable mundo del teatro. Desde los primeros escenarios descritos en torno a una fogata, a las bambalinas más sofisticadas de nuestra era, pasando por las gradas desde las que disfrutó de Shakespeare la Inglaterra del siglo XVI o las tablas que testificaron los textos dramatizados de Calderón de la Barca o Lope de Vega.