CONTINÚAN las valoraciones del acuerdo alcanzado por Areces con Zapatero sobre la asignación de 500 millones de euros, del fondo de cohesión, para financiar la vía rápida de La Espina a Ponferrada. Areces señala que el volumen de tráfico no justifica ese proyecto, pero añade que se trata de hacer un esfuerzo extraordinario de solidaridad con el Suroccidente asturiano, la zona más abandonada de la región. Es de agradecer que el presidente del Principado reconozca que la vía no se construye para responder a una demanda de tráfico, sino que es una forma de ayudar a una comarca alejada de los centros de producción y consumo de riqueza. Aunque la motivación es muy loable, la crítica sobre el coste de oportunidad de esa decisión sigue sobre la mesa, máxime cuando hay actuaciones clave para toda Asturias que progresan con gran lentitud. Hace dos años que se puso la primera piedra de la variante de Pajares y seguimos sin conocer siquiera cuál será el trazado que seguirá el tren de alta velocidad para llegar hasta Gijón.
En Asturias vivimos en un permanente debate sobre los plazos de las obras públicas. Se analizan con detalle las declaraciones de los ministros y los responsables autonómicos sobre cada tramo de autovía en construcción. La profusión de primeras piedras del último mandato de Aznar se interpretó con euforia y los retrasos de Magdalena Álvarez, siempre amparados en razones administrativas, se asimilan con tristeza. Tendemos a engañarnos, porque el ritmo de ejecución de las obras públicas depende del crecimiento del PIB, y eso no hay ministro que lo altere, así que si no aprovechamos el actual ritmo de crecimiento, en el momento en que se invierta la tendencia del ciclo económico los plazos de construcción de las autovías y las líneas férreas se alargarán indefinidamente. Por eso es mejor variante de Pajares en mano que cien enlaces a Ponferrada volando.
Jesús Iglesias, coordinador de IU, hizo una lectura del acuerdo de Areces y Zapatero en clave de fondos europeos. Del análisis de las cifras se deduce que la pérdida para Asturias de fondos comunitarios será muy pequeña. Las dudas surgen de la rentabilidad que saquemos a esos fondos.