La suya es una historia de dolor, de soledad, de sufrimiento por no dañar a los suyos... Pero es también de integración, de valentía y de mirar al frente sin miedo. Su carné dice que se llama María Inés Fernández Noriega, pero para el mundo entero es Mané. Precisamente ese nombre, el que pronto cambiará en sus documentos oficiales cuando el Gobierno apruebe la Ley de Identidad de Género, es el diminutivo de María Inés en Chile, el país en el que nació y creció en el seno de una familia de origen asturiano. La suya era una familia con dinero, conocida y conservadora, pero, pese a ello, también fue comprensiva con aquella niña que no quería serlo, con el chico recién diplomado en Enfermería que con 20 años dejó Chile y se fue a Asturias para empezar una nueva vida. Aquí sigue, en Oviedo, con 42 años cumplidos, muchos amigos y un trabajo como comercial en una multinacional.