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Domingo, 19 de febrero de 2006
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SPORTING DE GIJÓN
 Actualizado: 1.48 a.m.
 
EDICIÓN IMPRESA
 
El Sporting no pasó del empate ante un colista que no demostró la situación que ocupa en la tabla. El juego malagueño fue mucho mejor que el de los rojiblancos, que evidenciaron un alarmante bajón que en el vestuario empieza a preocupar. Y hasta hay que agradecer a Diego Castro su falta de puntería en el penalti lanzado a siete minutos del final, porque fue la circunstancia que permitió sumar un punto.
 
Las penurias económicas no hacen amigos y los desplazamientos del Sporting sufren sus desencuentros. Menos avión y más asfalto y cansancio. El equipo rojiblanco puso fin al maratón en su casa y lo hizo con el depósito en reserva. «Estoy contento porque hemos ganado un punto y he visto a la gente entregada, aunque no han podido hacer más porque se encontraban muy cansados», se le escuchó decir a un Ciriaco Cano consciente de que su equipo pasa por un bache anímico y futbolístico.
La atípica semana que vivió el Sporting, con tres partidos en siete días, largos viajes y apenas tiempo para entrenarse, no fue utilizada como excusa por los jugadores rojiblancos a la hora de justificar su mal partido ante el Málaga B, aunque la mayoría admitió haber visto al equipo «un poco cansado y sin chispa», como Javi Fuego.
RESULTA complicado hablar de un partido como el que vimos ayer en El Molinón, en el que el Sporting ofreció una actuación tan aburrida como preocupante.
EL SILBATO
EL arbitraje de Ontanaya resultó correcto en líneas generales, pero con dos jugadas que marcaron el partido.
 
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