Hacer los censos de osos ni parece ni es fácil. Los expertos encargados de medir cuantitativamente el estado de la especie trabajan de maneras diferentes para supervisar el estado de la población oriental y occidental.
Según explica Guillermo Palomero, en el caso del Occidente el recuento «puede hacerse por observación directa». Lo abrupto del terreno, con rocas y desniveles, facilitan localizar a los ejemplares a simple vista. Aunque para conocer el número exacto de individuos los expertos también acuden a la genética. «De lo contrario podría contarse a algún ejemplar más de una vez». A partir de excrementos, pelos o cualquier otro indicio se determina cuántos hay.
La situación en el Oriente es diferente. «Se trata de una zona mesetaria y boscosa», con lo cual el avistamiento se dificulta de manera sustancial. Por eso, en esta zona «trabajamos con huellas»: a partir del estudio de esos rastros se determina el número de ejemplares que campan por el lugar.