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Domingo, 19 de febrero de 2006
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OPINIÓN
OPINIÓN EDITORIAL
Fondos para el Suroccidente
LA entrevista celebrada entre los presidentes Rodríguez Zapatero y Álvarez Areces, el pasado lunes, en el palacio de La Moncloa, tuvo como objetivo principal la asignación a Asturias de una parte del fondo europeo de cohesión que le ha correspondido a España, para compensar a nuestra región de la pérdida de fondos estructurales establecida en las Perspectivas Financieras 2007-2013, acordadas en la última cumbre comunitaria. La cuantía de los fondos regionales o estructurales ha sufrido una gran merma en el caso de España, al producirse la ampliación de la UE y pasar de tener 54 millones de ciudadanos residentes en regiones 'objetivo 1', a la situación actual, con 123 millones de personas que habitan en territorios cuya renta per capita está por debajo del 75% de la renta media de la UE. En el caso de Asturias, la partida de fondos estructurales ha quedado rebajada en 700 millones de euros con respecto al periodo 2000-2006.

De la reunión en La Moncloa ha salido el compromiso de destinar 500 millones de euros, provenientes del fondo de cohesión, a financiar la construcción de una nueva vía entre La Espina y Ponferrada (León). La carretera tendrá en el territorio asturiano un trazado mixto, al discurrir bajo el formato de autovía entre La Espina y Cangas del Narcea, para adoptar luego la modalidad de una vía verde, con una sola calzada. Álvarez Areces ya había intentado incluir esta carretera en el Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte (PEIT), pero el Ministerio de Fomento lo rechazó. Fue el presidente Zapatero, en la visita que giró a Asturias el verano pasado, quien se hizo eco de la demanda del Principado. Al asignar ahora financiación europea adquiere más verosimilitud la realización de esta infraestructura, que tendrá que abordarse en los próximos años para no perder el fondo de cohesión.

La preocupación por la pérdida de financiación europea estuvo muy presente en la vida asturiana, no en vano casi un tercio de las inversiones públicas en los últimos años tuvo cobertura comunitaria. El presente año 2006 se entreveía como una fecha límite en la que convergían el final de la financiación europea y la terminación de los fondos mineros. Afortunadamente, ambas fuentes de recursos se han prorrogado, si bien los fondos europeos sufrirán una minoración aun en el caso de que en las negociaciones pendientes para asignar fondos se impongan las tesis más favorables para Asturias. Junto a los 700 millones ya aprobados en fondos estructurales y los 500 millones del fondo de cohesión, queda por conocer la cuota que recibirá Asturias del fondo tecnológico, dotado con 2.000 millones para toda España. El acceso a la financiación del I+D exige diligencia y acierto en la redacción de los propuestas, porque el destino de esas partidas se relaciona con la excelencia de los proyectos. Queda todavía por ver en qué terminará la negociación sobre las regiones englobadas en el 'objetivo 1 bis', en la que se mantiene una injusta distinción por territorios en función del tamaño de su población, lo que beneficia a los 'länder' alemanes del Este y perjudica a las regiones españolas afectadas, como Asturias y Murcia.

La propuesta de unir La Espina y Ponferrada con una nueva vía es una propuesta muy ambiciosa que, como señaló el presidente Areces, no responde a la lógica del tráfico de vehículos, sino que es un intento por desenclavar el suroccidente asturiano, un territorio que pierde población y muestra una dependencia de las explotaciones de carbón sobre las que no cabe planificar el futuro. Con cargo a los fondos mineros, el Ministerio de Fomento acometió la construcción de la autovía entre Oviedo y La Espina, una actuación que exigía algún tipo de continuación para canalizar el transporte de viajeros y mercancías, ya que La Espina no reúne las características de un punto de origen ni de destino; ahora, con la vía La Espina-Ponferrada, adquiere otro valor, al dar servicio a dos comunidades autónomas, lo que en el caso de las comarcas del suroccidente asturiano supone el acceso a un eje transversal importante, como es la ruta francesa del camino de Santiago. La vía entre La Espina y Ponferrada es un intento de realizar política territorial, en un área marcada por la definición de los espacios protegidos, el turismo rural y la declinante actividad minera. Actuaciones como la que se proyecta para el monasterio de Corias coadyuvarán con la nueva vía a revitalizar los municipios del suroccidente.

La contratación de obra pública encuentra nuevos argumentos para el corto y medio plazo en Asturias. Infraestructuras de transporte e instalaciones de energía van a conllevar una gran demanda de trabajo, lo que redundará en el crecimiento de la economía regional. Lo que resulta más difícil de precisar es el conjunto de actividades que tomarán el relevo a la obra pública, cuando se culmine la etapa de construcción de infraestructuras.

Atravesamos un ciclo de expansión económica, como queda reflejado en el incremento del 3,4% del PIB en 2005. La ejecución de las infraestructuras, que descansa sobre la base de los presupuestos de las administraciones públicas, está ligada a la recaudación de impuestos y al pulso de la actividad económica, por lo que hay que aprovechar con celeridad los próximos ejercicios para adelantar las obras antes de que la actividad económica se ralentice. Otro problema que puede surgir en los próximos años deriva del intento de relacionar las inversiones del Estado en las comunidades autónomas con la aportación de éstas al PIB nacional. En ese caso sería difícil que la conexión entre La Espina y Ponferrada se llevara a la práctica a corto plazo. El Principado debe controlar el curso de las inversiones y aportar ideas para el día en que la riqueza regional no dependa en tanta medida del hormigón.



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