ETA enfrió anoche las incesantes especulaciones, aireadas con fuerza a lo largo de esta última semana, sobre un inminente cese de la violencia. La organización difundió un comunicado de tres folios en el que no sólo no menciona la posibilidad de decretar una tregua, sino que descarga responsabilidad al asegurar que la solución al conflicto vasco «no vendrá mediante pasos unilaterales» y fija con nitidez «las claves» para encarar ese proceso: el respeto al derecho a decidir de los vascos; el cambio del actual marco político; y «el diálogo y la negociación» como una única metodología posible, para evidenciar «el fracaso de la vía policial». La banda, que no se dirige explícitamente al Gobierno de Zapatero, urge a adoptar «compromisos firmes y decisiones importantes», al tiempo que emplaza a los partidos vascos a «dar pasos ya» y advierte al PNV y al PSOE de que no dará por buena ninguna resolución labrada a dos manos y en clave neoautonomista.
El comunicado de ETA, remitido a emisora pública Euskadi Irratia, se conoció a última hora de la tarde, aunque en círculos políticos vascos se auguraba con anterioridad que la banda podía irrumpir en el escenario político con una declaración sin alto el fuego. En ella, los terroristas asumen la autoría de ocho atentados perpetrados en lo que va de año -el último que citan es el del pasado martes contra una discoteca en la localidad navarra de Urdax- y atempera las esperanzas alentadas en los últimos días sobre una renuncia a la violencia en un plazo cercano; lo que compromete, al menos públicamente, la posición de Zapatero, que hace diez días expresó su firme convicción sobre la posibilidad de encarar «el princio del fin» del terrorismo. Un posicionamiento que habría estado destinado, apuntan medios políticos consultados, a achicar los espacios de la banda en un momento en el que podría haber decidido -así lo creen los partidos vascos- abandonar la violencia pero en el que no estaría cerrado ni cómo hacerlo ni el colchón del que dispondría.
En el documento hecho público anoche, íntegramente en euskera, ETA conmina a todos los agentes vascos «a dar pasos ya y sin esperar a nadie» y subraya que ha llegado la hora de transitar de «las palabras a los hechos» actuando con «audacia». La banda, que expresa su compromiso de «seguir luchando para abrir nuevos espacios», asegura que «la paz tiene que llegar de la mano de la libertad» y vuelve a mostrarse convencida de que el marco estatutario «está muerto».
«Muy desencaminados»
Fiel a su mensaje más ortodoxo, ETA sostiene que a partir de la superación de la partición y «la negación de Euskal Herria» debe abrirse la etapa que conduzca a la territorialidad y al reconocimiento de la autodeterminación. Y en ese ámbito sitúa sus tres condiciones para «resolver el conflicto»: el respeto del derecho a decidir, desarrollando «programas que tengan en cuenta a Euskal Herria en su totalidad y en su diversidad»; un «inevitable» cambio del actual estatus político; y la apuesta por el diálogo y la negociación. Aquí, se esfuerza en soslayar cualquier imagen de derrota al advertir que «andan muy desencaminados» aquellos que interpreten su «propuesta de solución» como fruto de «la debilidad» o «la marginación» de la izquierda abertzale. «La única forma de que no se repitan los ciclos del enfrentamiento es asumir los derechos de Euskal Herria», zanja la banda.
Las reacciones al comunicado de la banda terrorista no se hicieron esperar. «Supone una decepción para el conjunto de la sociedad vasca», manifestaron fuentes de la Presidencia del Gobierno Vasco. Agregaron que lo que tiene que hacer ETA es «declarar que abandona, de una vez y para siempre», la violencia. El PNV, por su parte, advirtió a ETA de que no aceptarán ningún tipo de «presión, tutela o condicionante sobre su actuación política por parte de aquellos a quienes solo compete una decisión: dejar definitivamente las armas».
El portavoz del PSOE vasco, Rodolfo Ares lamentó que ETA frustre «las esperanzas de paz de la mayoría de la sociedad», pero dejó clara que la banda «no conseguirá que el Estado de Derecho pague un precio político porque abandone las armas». Desde las filas populares, el comunicado se recibió como el de «una banda terrorista con las mismas pretensiones de siempre», por lo que no estima que exista ninguna novedad «democráticamente hablando».
Para el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, ETA «confunde el proceso de pacificación, donde ella tiene un papel porque es quien tiene que emitir un comunicado de tregua, con el proceso de normalización, donde las únicas que tienen un papel son las fuerzas políticas representativas de los vascos».