YO sé que habrá quien se sienta decepcionado por mi actuación en la prueba de supergigante, porque los que no conocen a fondo el mundo del esquí creen que la que es buena en una disciplina es buena en todas y cuando corre es para ganar. Además, en mi caso, por el cariño que me tiene la gente, se confunde deseo con realidad y me consta que más de una persona se habrá llevado una gran sorpresa al ver que Rienda no aparece en los primeros puestos. Lo siento, de verdad. Ya advertí que el supergigante no es mi prueba y que la iba a correr para estar metida en la competición, pero sin ninguna aspiración. Me hubiera gustado, claro, hacer un buen puesto porque siempre aflora el espíritu competitivo, pero tanto mis preparadores como yo teníamos claro que no podíamos arriesgar y que se trataba tan sólo de tomar la prueba como un entrenamiento de cara al gigante del viernes, en el que, a diferencia de hoy, el planteamiento va a ser muy diferente. En esa prueba sí hay que salir a tope y esquiar al máximo de tus posibilidades para tratar de lograr algo importante. Por cierto que hemos vuelto a estudiar la pista del gigante y su estado y todos estamos ilusionadísimos.