El descubrimiento, y la desaparición de especies, sigue caminos a veces sorprendentes. Algunos ejemplos:
El pájaro dodo (Raphus cucullatus), de la Isla Mauricio, se ha convertido en el símbolo de la extinción de especies. Se trataba de un ave incapaz de volar que desapareció, porque los marineros portugueses lo cazaban fácilmente, además de eliminar los bosques donde vivía, en 1680.
El mismo Charles Darwin, en su visita a Madagascar en 1850, fue uno de los primeros en predecir la existencia de una especie no conocida de insecto, a partir de la observación de la orquídea Angraecum sesquipedale. Finalmente, medio siglo después, fue encontrada la mariposa Xanthopan morgani predicta, con una probóscide de 40 cm de longitud, que se alimentaba precisamente de ese tipo de orquídea. No siempre que se habla de una especie existe.Se suele denominar criptozoología a una pseudociencia que pretende la existencia de cualquier ser vivo del que se haya recogido algún comentario, testimonio o leyenda. El inexistente monstruo del lago Ness sólo ha servido para rellenar noticias en vacaciones y crear un mercado turístico. Igualmente el Yeti, Bigfoot, el chupacabras caribeño y tantas otras leyendas 'criptozoológicas' son muestra de que los deseos no pueden imponerse a los datos científicos.