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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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AVILÉS
AVILÉS
Un mercante ruso de 36 años de antigüedad encalla a la entrada de la ría tras fallarle el motor
Técnicos de Sasemar inician la extracción del combustible del buque tras los seis intentos infructuosos de remolcar la nave a puerto El buque navegaba bajo bandera de conveniencia con nueve tripulantes y llegaba a Avilés para cargar 2.300 toneladas de cemento blanco
RESCATE. El buque, ya encallado, fue asistido por una lancha de Salvamento Marítimo. / RAFA GONZÁLEZ
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'GRENLAND'
El buque: 72,27 metros de eslora, 12,83 de manga, 7,98 de puntal y 4,08 de calado.

Año de construcción: 1970.

Nombres anteriores: 'Gardwind' y 'Kiefernberg-87'.

Pabellón: de la isla caribeña de Dominica.

Armador: SA Shipping Ltd., de san Petersburgo (Rusia).

Consignataria: Alvargonzález.

Estibadora: Casariego.

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El mercante ruso 'Grenland', que navega con bandera de conveniencia, encalló en la madrugada de ayer tras fallarle el motor cuando entraba en la ría de Avilés. El buque, de 77,27 metros de eslora y 12,83 de manga, quedó varado contra al espigón que separa la bocana del puerto de la playa de San Juan. Sus nueve tripulantes, todos ellos de nacionalidad rusa, permanecían anoche a bordo de la nave, mientras técnicos de Salvamento Marítimo iniciaban los preparativos para la extracción de las 20 toneladas de combustible que porta.

El mercante, construido por un astillero alemán en 1970, permanece varado después de que los seis intentos de remolcarlo a puerto resultaran infructuosos. A lo largo de esta mañana, un equipo de submarinistas evaluará los daños sufridos por el buque, de modo que se pueda diseñar el plan de rescate más adecuado. «Tratar de remolcarlo otra vez podría ser hasta contraproducente», señalaba ayer el Capitán Marítimo, Licinio Alonso de la Torre, quien considera que la solución podría aún retrasarse «varios días».

El accidente tuvo lugar hacia las cinco y media de la mañana, en medio de unas condiciones meteorológicas poco favorables, aunque aceptables como para evitar el cierre del puerto. El 'Grenland' provenía en lastre (vacío) de Leixoes (Portugal), aunque se pasó los dos últimos días en El Musel, al abrigo del temporal. En Avilés debía cargar 2.300 toneladas de cemento blanco de Tudela Veguín con destino al puerto danés de Randers. Afrontó su arribada con un práctico a bordo, poco después de que entrara a puerto el mercante 'Covadonga'. Sin embargo, cuando ya navegaba por el canal de entrada, falló la máquina. El carguero quedó a merced del viento y las olas, que lo arrastraron hacia la ensenada del nuevo espigón, con el que impactó de popa.

El accidente provocó una vía de agua que inundó la sala de máquinas hasta una altura de más de cuatro metros. «Afortunadamente, las bodegas permanecen secas», afirmaban Alonso de la Torre acerca de una circunstancia que, en principio, facilitará el rescate de la nave.

Durante toda la mañana se sucedieron los intentos por remolcar el buque a puerto. En esas tareas participaron los remolcadores 'Alonso de Chaves' y 'Miró', así como la lancha Salvamar Rigel. Sin embargo, en las seis acometidas los cabos fallaron. Poco antes del mediodía, cuando la marea bajaba ya a unos niveles inadecuados para cualquier intento, se suspendió el rescate.

Tras doce horas a bordo, el práctico abandonó una nave en la que permanecen sus nueve tripulantes. Mientras, la actividad en el puerto se veía notablemente alterada. «Ha estado prácticamente cerrado durante toda la mañana», señaló el presidente de la Autoridad Portuaria, Manuel Ponga, que ayer vio cómo la terminal perdía un barco en favor de El Musel debido a las limitaciones que imponía el siniestro del 'Grenland'.

Para entonces, viajaban ya desde la base de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) de La Coruña, un equipo de expertos, entre ellos un grupo de submarinistas, que por la tarde iniciaba los preparativos para la retirada del combustible. La extracción tendrá lugar a primera hora de esta mañana. Posteriormente, los buzos inspeccionarán cómo se halla el casco del carguero. Su informe permitirá desarrollar un plan de rescate. «Es pronto aún para aventurar alternativas», advertía Alonso.



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