Ponga hizo estas declaraciones tras haber propuesto una solución transitoria para los nueve tripulantes del barco siniestrado, que consistía en garantizar la seguridad de la nave con efectivos portuarios, de modo que pudieran descansar y pernoctar en un hotel.
"Nadie se quiso responsabilizar de sufragar los gastos", según el presidente de la Autoridad Portuaria.
Los marinos rusos están viendo cómo sus condiciones de vida empeoran cada día, ya que los camarotes carecen de calefacción dado que sólo existe un generador externo que da energía a la cubierta, el barco es inestable por su situación tras el impacto, y la comida va escaseando, según fuentes portuarias.
Además, está el factor psicológico que arrastra la sucesión de los hechos desde que el pasado lunes estos hombres intentaran entrar en el puerto, en plena tempestad, y se quedaran a la deriva sin motores.
Luego vino el impacto al colisionar con el espigón de San Juan de Nieva y las duras tareas para tratar, sin éxito, de amarrar la nave para remolcarla al puerto.
Este grupo de marineros se ven en la circunstancia de vivir en el interior de un barco inclinado y en movimiento, encallado a escasos metros de una barra marítima a la que el público en general tiene acceso, permitiendo el peregrinaje constante de un buen número de curiosos que se acercan al lugar.
Extracción del combustible
El dispositivo desplegado para atender la situación, en lo que respecta al aspecto técnico, reanudó a mediodía las labores de extracción de las 22 toneladas de fuel que el barco llevaba a bordo como combustible.
Los camiones cisterna lograron ayer cargar y evacuar hasta 8 toneladas, sin que se derramara nada a la ría, tal como es el objetivo de conservación medioambiental que justifica esta operación.
Mientras tanto, el equipo de buceadores contratado por la casa aseguradora del carguero, de bandera dominicana, sigue realizando trabajos de prospección y evaluación de los daños.
En ese sentido, las noticias no son tan malas como se auguraban al principio.
Por un lado, todo hace indicar que el casco no estaría tan dañado como consecuencia del encallado y, por otro, está la cuestión climática, que estuvo en el origen del accidente, pero ahora contribuye a favorecer estas labores.