El pasado mes de diciembre, Greenpeace acusó a la empresa Río Narcea Gold Mines de verter arsénico y cianuro a este cauce procedente de la mina de oro de Carlés. Tres meses después, el consejero de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras ha descartado no sólo que el agua de este río esté contaminada, sino que la citada compañía minera esté incumpliendo la legislación medioambiental. «Los análisis efectuados desde entonces reflejan que no hay presencia de estos metales», afirmó ayer el consejero a preguntas de los diputados del PP durante su comparecencia en la Comisión de Medio Ambiente de la Junta General del Principado.