Una medida tan simple como «lavarse las manos cada vez que usamos el retrete» reduciría, y mucho, los contagios de gastroenteritis. Quien así lo afirma es uno de los responsables del Servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Consejería de Salud del Principado. Ismael Huerta recuerda que el problema con los virus que propagan las gastroenteritis es que «su transmisión es muy fácil y rápida». De ahí que se extiendan por el territorio regional con tanta inmediatez semana a semana.
Este virus, para el que no existe un medicamento específico, reside en las propias personas infectadas, que lo pueden transmitir a través del tacto. No se considera una enfermedad grave, pero quienes padecen de gastroenteritis vírica suelen tener una sensación de fuerte malestar.
Riesgo prolongado
Los efectos de este trastorno gástrico duran entre uno y dos días, aunque algunas personas pueden ser contagiosas hasta dos semanas después de su recuperación. De ahí la importancia de lavarse las manos siempre, más cuando se vayan a manipular alimentos.
Las recomendaciones para paliar los síntomas de la gastroenteritis no son nuevas. Evitar las comidas copiosas y aumentar el consumo de líquidos, aparecen en la lista. Los facultativos aconsejan los zumos, ya que reponen las sales minerales que el organismo suele perder durante los procesos diarréicos.
Especial atención se debe tener con niños y ancianos, que corren riesgo de sufrir deshidratación, y a los que hay que darles líquidos aunque no los reclamen.
El norwalk tiene un alto poder vírico y notable capacidad para provocar brotes multitudinarios. En 2004 saltó a la popularidad tras protagonizar una megaepidemia que afectó a 500 pasajeros de un crucero inglés. Ese mismo año también obligó a cerrar plantas de hospitales en Inglaterra y Escocia.