La inauguración del casino de Asturias fue un acto sobrio tal y como habían anunciado los responsables de la nueva instalación de juego. Se huyó deliberadamente del relumbrón con la ausencia de rostros conocidos del mundo rosa. Los que sí quisieron hacer oír sus gritos de protesta aprovechando la resonancia del momento fueron un grupo de trabajadores y miembros del comité de empresa de la residencia de vacaciones de Perlora.
El acto oficial arrancó pasadas las siete y media de la tarde con la recepción de invitados y el descubrimiento de una placa para la posteridad. El protocolo prosiguió con una foto de familia en las escaleras de entrada, la firma de las autoridades en el libro de honor y los discursos institucionales. Otro momento simbólico fue el lanzamiento de la bola inaugural en la ruleta americana, honor que recayó en el presidente del Principado. Después autoridades e invitados pasaron revista a las dependencias y a la plantilla del casino en pleno y brindaron en un multitudinario cóctel.