La Asociación de Inmigrantes Residentes en Asturias (AIRA) denunció ayer la detención, en lo que va de año, de 80 extranjeros de diferentes nacionalidades por no tener la documentación en regla. No es la primera vez que la Delegación del Gobierno ordena redadas. Pero, mientras hasta ahora las llevaba a cabo en estaciones de tren o autobús, la asociación dice que ahora la Policía ha ido buscar a los trabajadores 'sin papeles' a los lugares de ocio que frecuentan, entre ellos, locales situados en Pumarín.
«Estos inmigrantes no han cometido ningún delito. Son abordados debido a sus rasgos físicos, el color de su piel o su forma de vestir. Como muchos otros son trabajadores que no han podido regularizar su situación debido a la Ley de Extranjería, a pesar de llevar tiempo residiendo y trabajando honradamente en Asturias», explicó la presidenta de AIRA, Berta Montoya. En el mismo escrito advirtió el incremento de las detenciones desde comienzos de año. No es la primera vez que ocurre. Cada cierto tiempo, normalmente «después de cada proceso de regularización», suelen aumentar. Montoya recordó que, entre enero y abril de 2004, la policía se llevó al calabozo a 250 inmigrantes. Pero en este caso, la capital es la localidad del Principado que más ha sufrido este incremento, con 80 de un total de 100 detenciones. Gijón, con las operadas en un local nocturno de Fomento, Avilés o Cangas del Narcea, también lo han sufrido, pero no en la misma proporción.
AIRA llama la atención, además, por las condiciones a las que son sometidos los retenidos: «Son trasladados a comisaría donde, después de ser identificados, permanecen algunas veces hasta el límite legal de 78 horas en los calabozos policiales mientras se les abre un expediente de expulsión».
Tienen dos días para buscar un abogado, presentar recurso y demostrar que cuentan con medios económicos o que se van a casar con un español. Si no lo consiguen, les repatriarán de manera inmediata, si hay cupo en un vuelo. En caso contrario, tendrán que esperar en un centro de internamiento.
La carestía de repatriar a un gran volumen de no regularizados está en el origen de estas medidas, según Montoya: «Buscan atemorizar a la gente». «AIRA exige a la Delegación del Gobierno que persiga a los delincuentes, sea cual sea su nacionalidad, y que deje en paz a los trabajadores inmigrantes», concluyó.