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Jueves, 23 de febrero de 2006
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La noche que invadió el miedo
Cuatro asturianos describen las experiencias que vivieron en aquella jornada de la intentona golpista
GIJÓN. Luis Felipe Capellín, en la plaza del Ayuntamiento. / SEVILLA
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Cuatro asturianos de distintos ámbitos describen para EL COMERCIO las experiencias que vivieron hace hoy 25 años. Un día en el que sintieron miedo por la democracia por la que tanto habían luchado.

En aquel momento, Luis Felipe Capellín era concejal del Ayuntamiento de Gijón y militante del Partido Comunista. Ahora, echa la vista atrás y reconoce que sintió miedo «no por mí, sino por la democracia». Nada más conocer la existencia del golpe de Estado en su casa, situada junto al cine Hernán Cortes, se desplazó a la sede del PCE -en la calle de Los Moros- junto con otros militantes. En aquellos instante de nervios y ante el temor a lo que pudiera pasar tomó una decisión: sacó los archivos del partido y los llevó a su casa. «Durante aquellas horas -recuerda- recibimos la llamada de una persona conocida en la ciudad para pedirnos que rompiéramos su ficha de afiliado».

La confusión del momento no mermó su ánimo combativo. Luis Felipe, junto a otros militantes, elaboraron escritos como llamamiento a la huelga general. «Entendíamos que la vida seguía al día siguiente y planteábamos medidas en defensa de la democracia», asegura. Mientras se entremezclaban informaciones confusas sobre lo que ocurría en el Congreso, estos militantes tenían claro donde estaba su sitio: Concentrados ante el Ayuntamiento de Gijón. «En un paréntesis», confiesa Eloy Felipe Capellín, se le acercó el único concejal que tenía entonces Alianza Popular, un joven Francisco Álvarez Cascos para «ofrecerme su casa y la de su familia, por si tenía que esconderme».

En Gijón, también se encontraba ese día el entonces senador por Asturias del PSOE Fernando Morán. Aquel día, tenía previsto ofrecer una conferencia en el Antiguo Instituto. Lejos de amilanarse ante las noticias que venían de Madrid, Morán siguió adelante con el acto y reivindicó el derecho a la libertad entonando los acordes de La Internacional junto con el resto de asistentes.«¿Miedo? Era lógico que algo había», confiesa el veterano político, que recuerda haber vivido los instantes finales en un restaurante de la plaza del Ayuntamiento. «Cuando todo acabó sentimos un alivio muy grande en el cuerpo», apostilla.

A unos cuantos kilómetros de diferencia se encontraba aquella jornada el periodista asturiano Diego Carcedo. En aquel momento, desempeñaba labores como corresponsal de TVE en Lisboa. «Seguí los primeros momentos por el teléfono de un compañero de la televisión. Oía voces y gritos», afirma. No tardó Carcedo en colgar y marcar otro número de teléfono. Era el de don Juan de Borbón, padre del Rey que vivía en el exilio de Estoril. «Su secretario me dijo que aquellos momentos se encontraba en el cine, viendo una película», relata. Pocos minutos después habló con el primer ministro Francisco Pinto Balsemao. Éste, además de ofrecerle asilo en Portugal le expresó su compromiso de abrir la frontera para todos aquellos españoles que quisieran abandonar el país.

Pasado el tiempo, Carcedo admite que «se veía venir un golpe de Estado». Así se lo habían trasladado militares portugueses que, según explica, «hablaban de tensión y conspiración». Desde entonces, el periodista asturiano ha defendido el protagonismo del Rey Juan Carlos que «cortocircuitó» una tentativa «que tenía miedo de que triunfase».

En Oviedo, a los pocos minutos de la entrada de Tejero en las Cortes, el filósofo Gustavo Bueno recibió la llamada de un antiguo alumno desde Madrid. «Debe marcharse y esconderse lejos, me dijo», afirma. Las escuetas palabras de aquel alumno intranquilizaron al filosofo, que no tardó en tomar conocimiento real de lo que pasaba. «Entonces, decidí coger los bártulos y marcharnos para Llanes», señala Bueno, que no ocultaba cierto temor «después de que me quemaran un Land Rover y me pusieran una bomba en la puerta de casa». Sin embargo, tenía claro que «el golpe nunca iba a ir para delante». DIEGO CARCEDO

FERNANDO MORÁN

GUSTAVO BUENO

LUIS FELIPE CAPELLÍN



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