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Jueves, 23 de febrero de 2006
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Un argayo de rocas obligó el martes a cortar la N-634 a su paso por Ceceda
El dueño de la finca más afectada denuncia al Ayuntamiento de Nava por los daños al desoír sus advertencias sobre el peligro de desprendimientos
PELIGRO. Una de las piedras desprendidas, con la carretera al fondo. / PABLO NOSTI
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Un vecino de Ceceda ha presentado una denuncia contra el Ayuntamiento de Nava por los daños causados por un desprendimiento de piedras de gran tamaño en su finca, algunas de las cuales cayeron a la carretera Nacional 634 poniendo en peligro la seguridad de la circulación.

Ramón Santiago Peña había denunciado ya en setiembre del año pasado el peligro de desprendimiento de un muro ubicado en un camino vecinal anexo a su finca de Ceceda. En dicho muro había piedras de hasta una tonelada, y la más pequeña no bajaba de los doscientos kilogramos de peso.

Por aquel entonces notó que había filtraciones de agua y que las rocas ya no se asentaban bien. Según aseguró, acudieron técnicos municipales a la zona pero no hubo ninguna actuación.

El pasado martes volvió a notar que la abundancia de lluvia ponía en peligro la estabilidad del muro e hizo una llamada al municipio alrededor de las dos de la tarde. Entonces, aseguró, acudieron responsables municipales que le dijeron que no había peligro de desprendimiento.

Sin embargo, cuatro horas mas tarde se produjo un argayo que provocó que cinco grandes piedras fueran a parar a la carretera Nacional 634. El vecino llamó al servicio de emergencias del 112, y poco tiempo después apareció personal del Ministerio de Fomento, que a su vez se dirigió al alcalde, Claudio Escobio.

Los operarios de Fomento cortaron la carretera y se ofrecieron a retirar todas las piedras que quedaban en el muro para evitar nuevos desprendimientos. Muchas de ellas quedaron en la finca, y según Ramón Santiago el Ayuntamiento era quien, en un principio, se debía de encargar de retirarlas más adelante, tanto para evitarle daños en su propiedad como para prevenir posibles nuevos desprendimientos que pudieran causar accidentes en la carretera.

El afectado dijo que, una vez que pasó el incidente y se retiraron los operarios de Fomento, el Ayuntamiento se desentendió del asunto. «Un concejal que acudió a la finca me dijo que me buscara la vida, que contratara yo una pala para sacarlas de la finca», aseguró el propietario.

Esta actitud ha sido la que ha provocado la denuncia. Las razones que esgrime son, a su juicio, más que suficientes para hacerlo, y tienen una doble vertiente. Por una parte, se trata de un camino vecinal que, por falta del cuidado adecuado, ha sufrido el accidente. Y su finca ha sufrido daños considerables. Se le ha cortado el agua, la electricidad y también ha aplastado varios manzanos que tenía plantados en la finca.

Por otra parte, está el peligro de nuevos desprendimientos. «Esto sigue como estaba. Si sigue lloviendo podría ocurrir una desgracia», vaticina. Él mismo teme atravesar la finca, donde ahora yacen entre quince y veinte rocas de gran tamaño. Dos de ellas, a cerca de treinta centímetros del terraplén que da a la carretera.

Lo más importante, a su juicio, es evitar que tenga que suceder una desgracia para que se actúe. Lo fundamental es prevenir para evitar accidentes que puedan afectar a personas. «Hay mucho peligro todavía», advierte, y recuerda que lleva avisando de ello mucho tiempo.

Ramón Santiago dijo que hay un contraste entre la actitud de Fomento y la del Ayuntamiento de Nava. Mientras los técnicos y operarios del ministerio -acudieron hasta diez personas- «se mostraron preocupados y dispuestos a ayudar» dentro de sus posibilidades, los responsables municipales «le restaron importancia y ahora quieren desentenderse», una actitud que no acaba de comprender y que ha provocado la denuncia ante la Guardia Civil.



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