El Consejo de Ministros aprobó ayer medidas que van a obstaculizar la compra de Endesa por la alemana E.on. El Gobierno advirtió al grupo germano de que una disposición en vigor le permite recortar sus derechos políticos si llega a tener éxito en la compra de la eléctrica, por considerar que su negocio de gas está bajo control público indirecto. La operación, pese a estar promovida por una compañía extranjera, tendrá que pasar, además, el examen de la Comisión Nacional de la Energía, que podría llegar a vetarla gracias a los cambios introducidos en las normas que determinan la actividad del regulador.