José Luis Rodríguez Zapatero no variará un ápice su política antiterrorista. Ni siquiera si la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT) reúne hoy en Madrid, como pretende, a un millón de personas para exigir al Gobierno que no abra una hipotética negociación con los etarras. A lo único que parece dispuesto el presidente del Gobierno es a recibir tras la protesta a los afectados, si así lo solicitan, para escucharles y reiterarles su apoyo.
El colectivo mayoritario de víctimas de ETA es el promotor de esta tercera gran marcha contra la política del Ejecutivo bajo el lema 'Por ellos. Por todos. En mi nombre ¿no!'. Fuentes de la AVT esperan poder superar, o al menos repetir, el «éxito» de las dos anteriores -enero y junio de 2005- a pesar del frío intenso y de la previsión de fuertes lluvias.
Pero en el Palacio de La Moncloa no están dispuestos a transigir con ningún tipo de presión, ni siquiera de las víctimas, para cambiar una estrategia que consideran «muy eficaz». Recuerdan que en esta legislatura las fuerzas de seguridad han detenido a más de 200 terroristas, que hace más de dos años que la banda no asesina y que se ha abierto una esperanza de paz.
El presidente del Gobierno tiene claro que es él quien dirige la política antiterrorista y que su máxima obligación, como la de sus antecesores, es intentar acabar con ETA si ve que existe esa posibilidad. Por ello no permitirá que «nadie» frustre las esperanzas de paz que, según cree, se abren paso en el País Vasco.
En esta línea, la vicepresidenta primera subrayó, al término del Consejo de Ministros, que la política antiterrorista del Ejecutivo «no ha cambiado un ápice» porque -aseguró- permanece fiel al Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y a la resolución del Congreso que respalda una negociación con ETA si la banda deja las armas.
María Teresa Fernández de la Vega destacó que el Gobierno «aspira a la paz» sin «precios, hipotecas ni atajos», pero aclaró que para poder explorar esa posibilidad los terroristas deberán renunciar de forma «clara e inequívoca» a las armas.
«Apoyo total»
La Portavoz del Ejecutivo socialista expresó su «apoyo total y absoluto» a «todas» las víctimas y aseguró que el Gobierno respeta las manifestaciones de los ciudadanos, «más si cabe» si se trata de las víctimas del terrorismo. A pesar de sus difíciles relaciones con la AVT, Zapatero volverá a recibir a esa asociación mayoritaria tras la marcha si así se lo piden sus organizadores.
El Ejecutivo brindará a las víctimas toda la ayuda que necesiten, pero recuerda que «la política antiterrorista no la puede dirigir la madre de Irene Villa», según resume un miembro del actual Gabinete para explicar que Zapatero no se dejará influir por ningún tipo de presiones.
Estiman en La Moncloa que el PP está utilizando al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, como ariete para desgastar a Zapatero. La vicepresidenta acusó a los populares de utilizar la lucha antiterrorista en la contienda política y pidió a sus máximos dirigentes que cambien de estrategia para recuperar la unidad porque la actual situación «no es buena para la sociedad española».
Fuentes gubernamentales explicaron que si ETA anuncia un alto el fuego ése será el momento para que Zapatero llame al jefe de la oposición para informarle e intentar recuperar el diálogo entre los dos grandes partidos en la lucha antiterrorista. Sin embargo, si esa tregua no se produce, el presidente del Gobierno no mantendrá encuentro alguno con el líder del PP a corto plazo, a menos que modere sus ataques en esta materia.
La AVT ha recibido ya el respaldo de 86 colectivos cívicos diferentes, entre ellos 16 agrupaciones provinciales y locales del PP, para la manifestación contra la política antiterrorista del Gobierno. El primer partido de la oposición, que ayer volvió a llamar a sus militantes a participar en la protesta, estará representado por el ex presidente José María Aznar; el líder de la formación, Mariano Rajoy, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros dirigentes.