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Sábado, 25 de febrero de 2006
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SOCIEDAD Y CULTURA
Sociedad
El boom de la danza del vientre y otros ritmos exóticos
EN PAREJA. Los alumnos de Belén Novo ensayan sus pasos en la academia de Oviedo. / MARIO ROJAS
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Su origen es incierto y confuso, pero su éxito en Occidente es total. Cada vez son más las academias que enseñan a mover el cuerpo al ritmo de la danza del vientre, ese baile sugerente y sensual que en los países árabes se conoce como 'Raks Sharki' o 'Racks-al-shark'. La traducción literal es danza oriental, pero el contoneo de vientre y cadera que tanto sorprendió allá por el siglo XIX a los europeos hizo que tomara el nombre que le ha hecho popular.

Belén Novo comenzó hace ocho años a impartir las clases en Oviedo y asegura que entonces eran muy pocas las personas que se animaban con el exótico baile. Entre sus fieles, un grupo de señoras mayores que nunca fallan a la cita, entre otras razones porque han descubierto las muchas virtudes terapéuticas que ofrece. «Aporta equilibrio, elasticidad, corrección de la espalda, enseña a estar más estirada», asegura la monitora, quien no duda en afirmar que un año después de asistir a las clases se observa cómo las mujeres tienen los hombros colocados y caminan más derechas. En definitiva, este ejercicio sirve para corregir posturas.

Claro que, además de las virtudes terapéuticas, en la danza mandan también las modas. Y Shakira ha tenido mucho que ver a la hora de que las más jóvenes se apunten a este baile que causa auténtico furor en Madrid y Barcelona. Sus archifamosos movimientos en los videoclips han hecho que las seguidoras de la danza del vientre sean legión.

Las más pequeñas también se apuntan a esta fiebre. Entre las alumnas de Belén Novo hay una pequeña que ahora tiene siete años y empezó hace tres. Pero entre las niñas y las abuelas, hay un amplio espectro de mujeres que rondan los treinta años.

¿Y qué hacen? Mover el torso realizando ondulaciones, dibujar olas con los hombros, con los brazos y las manos están siempre colocados en una posición armónica, creando distintas imágenes, mientras que el cuello se mueve de un lado a otro. Las caderas, pieza clave, forman líneas rectas, 'ochos' y símbolos de infinito y las piernas se mantienen flexionadas pero sueltas.

No sólo la danza oriental se hace hueco en las academias, con las danzas africanas y el funky sucede lo mismo. Pero, poco a poco.

Ésta es la última moda. Pero, como dice Estrella García, no deja de ser eso. Ella ha vivido ya tantas que dice que se atreve a augurar que acabarán pasando. «Son cosas que vienen con mucha fuerza, pero luego van desapareciendo», dice. Y lo hace desde el conocimiento de quien ha visto el auge y la decadencia de la lambada, el merengue, las sevillanas....«Hay cosas que van a perdurar, como un tango o un vals, independientemente de las modas».



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