Su nombre es el de la cabaña de bravo más elogiada de la historia. Más aún, con tesón, mucho trabajo y gloriosas tardes de toros ha conseguido que 'victorino' sea algo más que una ganadería. De hecho, así tituló su conferencia, pronunciada ayer en Gijón, en un acto organizado por la Federación Asturiana Taurina. Este año, el 'paleto de Galapagar', Victorino Martín Andrés, debuta con sus astados en la feria de Begoña. El espectáculo está servido.
-Seguro que la afición se pregunta a qué se debe tanto honor.
-Un día le dije a Zúñiga que si le volvían a dar la plaza le venderíamos una corrida, si Dios quiere. Sencillamente, porque se lo prometí. Así de sencillo.
-¿Y cómo será esa corrida?
-Más o menos similar a la de Santander, que es anterior. Será una corrida mía con arreglo a Gijón.
-¿Tiene claro que una corrida de 'victorinos' lleva más público a la plaza que las figuras del toreo?
-Claro. Yo ya llevo en el mundo taurino desde los años 60 luchando de verdad y he llegado a convertir esto en un espectáculo de primer orden, que es de lo que se trata.
-Dice que la de Victorino es mucho más que una ganadería. ¿Qué es?
-Soy una leyenda, cuando muera sé que me recordarán. Y lo mismo pasa con mis toros.
-¿Cómo le gustaría que le recordaran?
-Admito todo lo que se pueda decir. Sé por mi propia historia que me dejo algo importante... Lo que quieran decir, que lo digan, pero sé que cuando falte no voy a ser olvidado. Lo tengo claro.
-Si no hubiera sido ganadero, ¿a qué se dedicaría?
-Ganadero, otra vez.
-Su hijo perpetúa la estirpe. ¿Qué consejos le ha dado?
-Que en la vida hay que ser decente, honrado y muy serio. Eso es lo que hay que hacer en la vida para ser respetado.
-Dicen que es muy crítico con el gremio de ganaderos. ¿Sigue pensando igual?
-Claro. Si me exijo a mí cómo no se lo voy a exigir a los demás. Pienso que si en la fiesta hay problemas, los generamos nosotros, los que estamos dentro. ¿Quién, si no?
-¿Qué denunciaría hoy de la fiesta?
-Que el torero quiere que todo sea fácil, quiere que los toros tengan menos casta. Siempre pasa, la gente quiere el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. Antes al torero le llevaba tiempo convertirse en un profesional, ahora quiere hacerse 'volao' y eso no puede ser. Ser torero es lo más difícil del mundo.
-¿Y ser ganadero?
-También, pero menos.
-¿Hay fraude en el mundo del toro?
-Mucho menos de lo que se dice, porque la gente habla mucho, pero más del que debiera.
-¿Se afeitan los toros?
-Normalmente no se afeitan.
-¿Cuánto cuesta una corrida de 'victorinos'?
-No hablo de dinero.
-¿Mucho?
-Cuesta mucho mantener un toro y mucho más una ganadería. Es como una familia, pero aquí el único que da ingresos es el toro.
-¿Quiere usted a sus toros?
-Mucho, pero es un cariño que no significa que me dé pena que los maten. Lo que me duele es que después de tanto trabajo en un cuarto de hora no sean capaz de cumplir su cometido.
-¿Y qué opina de quienes critican las corridas de toros?
-Esos sí que me dan lástima, pobrecillos. En España sólo producimos cuatro cosas propias: el corcho, el cochino ibérico, la piedra de granito y el toro bravo. Cuatro cosas que exportamos al mundo. De eso es de lo que va esto. Si no hay lidia, no hay toros bravos.
-Dicen que los jóvenes no van a las plazas y pronto no habrá relevo generacional entre el respetable...
-Los jóvenes son listos y sólo van a los espectáculos que interesan, a los que dan emoción... Sí, sí van a las plazas si saben que van a divertirse.
-Ahora estamos bajo la psicosis de la gripe aviar, pero a los ganaderos de bravo lo que les inquieta de verdad es la 'lengua azul'. ¿Cómo se presenta este año?
-De momento no hay mosca, porque hace frío, pero ya veremos lo que pasa. Nos ha vuelto locos. Es una pena, porque los profesionales saben que es mentira. Ese síntoma de los toros lo conozco yo desde el año cuarenta, lo de los pollos es verdad, pero esto es un problema político. ¿Cómo es posible que a estas alturas no se haya buscado una vacuna? Porque a lo mejor no conviene.
-Hemos hablado de ganado, pero ¿cómo ve a los toreros? ¿Le gusta alguno en especial?
-No es el mejor momento de la fiesta, para qué nos vamos a engañar, pero a ver si poco a poco se van haciendo y cubren el escalafón. Echo de menos a los toreros de hace veinte años para atrás.
-Por cierto, ¿dan miedo sus astados?
-A mí no, porque estoy en el tendido, pero infunden respeto.