EUSEBIA tiene el corazón de piedra y todo lo demás muy guapo, pero el corazón, de piedra de piedra. En realidad se llama Susana, pero la llamamos Eusebia para compensar. Es futuróloga y buza y ahora estudia para miliciana y a mí ya me ha rechazado diez veces. Yo le digo que Eusebia, Eusebia, que no me rechaces, pero ella va y me rechaza.
Yo le digo que Eusebia, que cómo me rechaces otra vez que no sé lo que va a pasar, y va ella y me rechaza otra vez, y aunque le diga que de verdad, Eusebia, que no vuelvas a rechazarme porque de verdad, de verdad, que hago algo, va y me rechaza. Así que no sé qué hacer, la verdad, no sé qué hacer.
Me ha pasado de todo por Eusebia, incluso he llegado a comer chorizo en una sidrería, pero no valora mi entrega en lo que vale, y cuando la incomodo, y la incomodo con frecuencia, me lanza el corazón a la cara y lo recibo como una piedra en la frente o en la nariz y hasta una vez en la boca, así que la sigo por bares y droguerías como sigue el miércoles al martes, como los camellos siguen a los desiertos calientes, esperando que abandone a su esposo y a sus hijos y a sus padres y a sus hermanos y amigas, a sus proveedores y clientes, a su abogado y a su médico, por mí. Pero nada.
Yo le digo que me queman los dedos de no tocar sus pezones, que se me antojan oscuros y ambiguos. Y ella me dice que sus pezones abundantes sólo buscan el agua y el silencio. Yo le digo que me sonríen sus omóplatos y que me hablan sus pantorrillas.
Y ella me dice que qué me dicen. «Que me quieren», le contesto, y «que representan el amor desmedido y el goce de una noche». Eusebia dice que no. «¿Que no me quieren?». «Que no representan el amor desmedido». «¿Y el goce de una noche?». «Eso sí».
Entonces yo le digo que tócame, Eusebia, tócame, y ella me tira a la cara su corazón de piedra y me hiere en la frente, en la barbilla, en la ceja. Me duele, pero a ella no, se limita a recoger su corazón, a limpiarlo de hojas y tierra y a ponerlo en su sitio, y yo le digo que tiene el corazón de piedra, pero que todo lo demás, muy guapo.