Si a usted le toca el gordo de la lotería en tres ocasiones, además de considerarse un afortunado es seguro que recuerde el lugar y las circunstancias en las que adquirió el décimo. No voy a afirmar que escuchar a la encantadora violinista holandesa Janine Jansen se pueda comparar a un gordo de la lotería, pero sí que es una experiencia inolvidable. En Asturias yo la he escuchado tres veces. Hace tres años, en uno de los grandes conciertos de la OSPA, interpretando el 'Concierto n.º 2 para violín y orquesta,' de Britten. Hace dos años, con la OSPA, en la mejor versión del 'Concierto para violín y orquesta en re mayor', de Chaikovski. Este jueves, con el 'Concierto de Prokofiev nº 2', y la espléndida propina de Falla.
El Concierto para violín de Prokofiev es como recorrer un camino que va desde la meditación y el lirismo (los dos primeros movimientos) hasta una mordacidad abruptamente rítmica y descarnadamente disonante (el tercer movimiento). En los tres aspectos, el meditativo, enunciado con la frase inicial del solista, el lírico, ejemplificado por los melódicos diálogos entrecruzados entre solista y orquesta y el sardónico de expresiva rudeza, el violín solista marca la pauta y abre el camino. ¿Y de qué manera!
La riqueza en los fraseos, el sentido dialogante especialmente con los vientos, la variedad de matices que llegan a una especie de inmaterialidad en el 'Andante', son como ingredientes de una especie de hechizo musical arrebatador. Sin duda una versión sublime, prodigiosa. Igual que la colorista propina entresacada de 'La vida breve', de Falla.
La Orquesta Orpheus tiene, en su funcionamiento, una peculiaridad esencial: carece de director; dirigen los concertinos y estos se alternan, según sus afinidades artísticas y sus concepciones de la obra. El resultado es doble: primero que todos están pendientes del compañero, segundo, que sus versiones se perciben con cierta frescura y espontaneidad. De lo que interpretaron, fue interesante la Obertura de 'El poeta calculista', de García,de claras influencias rossinianas y notable nivel. De la segunda parte fue muy bien recibida por el público la obra contemporánea 'Brick', de Mellits. Una obra con ideas programáticas tratadas bajo aspectos repetitivos propios de un minimalismo libre, colorista y polifónico.