El apoyo político y económico de la Unión Europea a las llamadas autopistas del mar no está dando los resultados apetecidos. El caso de El Musel no es una excepción y el barco se está encontrando con grandes dificultades para sustituir al transporte terrestre, con el objetivo explícito de retirar camiones de la carretera. A modo de ejemplo, el periódico especializado 'Transporte XXI' señalaba en su número de la última quincena de febrero que Norfolkline tiene dificultades para crear una línea ro-ro que una Dunkerque con Santander o Bilbao e intenta hacerlo «de la mano de Suardíaz» tras constatar que a Trasmediterránea «no le salían las cuentas».
Si eso ocurre con altos precios del gasóleo, qué no ocurrirá en otras circunstancias.