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Domingo, 26 de febrero de 2006
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ORIENTE
LLANES
Los lobeznos, lejos del Cuera
La alcaldesa anuncia que se retirarán camadas de lobos de la sierra para trasladarlas a parques zoológicos y los pastores niegan su participación en los controles de cánidos
POLÉMICA. Los controles, con guardas y expertos contratados, se iniciaron en La Tornería. / E. C.
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Cuanto más lejos del Cuera, mejor. La alcaldesa de Llanes, Dolores Álvarez Campillo, detalló ayer las «medidas puntuales» adelantadas el día anterior por el consejero de Medio Ambiente e Infraestructuras, Francisco González Buendía, para erradicar los lobos de la sierra.

Según detalló la regidora, las acciones que llevará a cabo Medio Ambiente se centrarán en dos líneas de trabajo. Una de ellas será la retirada de las camadas que se localicen en la sierra del Cuera. Los lobeznos serán trasladados a parques zoológicos como el de Cabárceno, apuntó la alcaldesa.

La otra medida buscara capturar a los ejemplares ya adultos. Con esa finalidad, se colocarán trampas especiales en la sierra del Cuera. Se trata de los denominados chorcos. Un sistema que trata, por medio de cuñas, de llevar al cánido hacia un determinado lugar, de donde después no puede ya escapar.

Con estas actuaciones, que se suman a una semana más de controles de población de lobos en el Cuera, Medio Ambiente quiere eliminar a los cánidos del Cuera, un lugar que, de acuerdo con el plan de gestión del lobo es un espacio que debería estar libre de esta especie. A finales de esta semana, los ocho cazadores contratados a través de Tragsa y los guardas se reunirán con los responsables de la consejería para, en función de los resultados y las condiciones meteorológicas, decidir la prórroga puntual de las medidas de control.

Por otro lado, los pastores de Llanes acogieron con «tranquilidad» la noticia de que la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Asturias ha abierto diligencias contra siete de ellos y uno de Peñamellera Alta por la presunta comisión de un delito contra la protección de la flora y la fauna silvestre.

La comisión del supuesto delito fue trasladada al fiscal por Alfredo Menéndez Prieto en calidad de presidente de la Asociación para la Defensa Jurídica del Medio Ambiente ULEX y hace referencia a la posible intervención activa de cuatro pastores de Porrúa, tres de Purón y uno de Alles en los aguardos contra el lobo que fueron promovidos en la sierra del Cuera durante tres meses por las consejería de Medio Ambiente y Medio Rural. La alcaldesa de Llanes dijo conocer «por la prensa» la existencia de estas diligencias. «Al no tener competencia alguna en esta materia, no creo que se nos notifique», auguró. También aseguro que «en la consejería, ayer (por el viernes) tampoco habían recibido notificación alguna de esta circunstancia».

La denuncia presenta como hechos que tras dos meses y medio sin resultados en la lucha contra los cánidos en el Cuera, el día 2 de febrero comenzaron actuaciones «supuestamente delictivas» consistentes en «batidas» en las que los pastores participaron activamente mediante «voceo y explosión de voladores y petardos».

Esta nueva situación se juzga determinante para que entre los días 5 y 14 de febrero se abatieran dos lobos en dicho espacio geográfico.

ULEX estima que estas actuaciones son contrarias al Plan de Gestión del Lobo donde se dice que los controles «se realizarán exclusivamente por personal especializado» y por el método de «aguardos». Así, la asociación sostiene que las batidas es un sistema «no autorizado». Y adelanta que la posible vulneración por los pastores del artículo 335 del Código Penal debe ser castigada con pena de multa de «ocho a doce meses» que puede ser agravada en su mitad superior cuando las conductas tipificadas se realicen «en grupos de tres o más personas o usando artes o medios prohibidos legal o reglamentariamente».

Una parte de los pastores que aparecen como denunciados no quiso hacer ayer «manifestaciones definitivas» hasta no conocer personalmente el alcance de la denuncia y en tanto no se promueva una reunión de todos los implicados e incluso de la junta ganadera municipal de Llanes.

No obstante, Hilario Manjón, ganadero de Porrúa que figura entre los denunciados, comentó que el día 14 de febrero, jornada en la que se abatió el segundo lobo, se encontraba en la sierra del Cuera en compañía de otros pastores de su pueblo que habían acudido a la zona a «marcar varias yeguas» de las que son propietarios. El pastor aseguró que habían observado rastros del lobo en la nieve y que los siguieron durante un «breve trecho». Más tarde escucharon disparos y se enteraron de que la patrulla de Medio Ambiente había dado muerte a un lobo en la zona del Traviesu.

Manjón matizó que estaba convencido de «no haber cometido ningún delito» y en cuanto a la posibilidad de haber vociferado explicó que los pastores acostumbran a vocear en el monte para comunicarse entre ellos sin que tal acción suponga violentar las condiciones medioambientales del entorno. El pastor concluyó que no tenía nada que negar porque «estuve allí aquel día», aunque volvió a repetir que tenía «la conciencia tranquila» e ironizó al comentar que estaría «atento a la bomba cuando estallase».

Ángel Fernández Muñiz, vicepresidente de la Asociación de Pastores y Ganaderos del Oriente de Asturias (APGOA), confirmó que en esa época casi todos los ganaderos llaniscos con caballos en el Cuera acudieron a la sierra a cumplimentar una exigencia del Ayuntamiento que consistía en la obligatoriedad de marcar las yeguas a fuego con las iniciales del propietario y el número correspondiente. La exigencia surgió de un acuerdo de la junta ganadera del 28 de diciembre de 2005 que fue notificado a mediados de enero.

«No hubo delito»

Pese a estas «claras evidencias», Fernández Muñiz adelantó que a sus colegas de profesión los «van a volver locos» y garantizó que desde los colectivos pastoriles les van a defender en «lo que haga falta porque no cometieron ningún delito». Entre las medidas a tomar no descartó «manifestaciones y movilizaciones».

Sobre los aguardos anunciados por Medio Ambiente vaticinó el «fracaso» de los mismos porque a su entender el único sistema para acabar con el lobo son las batidas que exigirían la «modificación del Plan de Gestión».



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