El primer cierre cautelar de la gasolinera de Viesques, a instancias de la propia empresa, se produjo a mediados del pasado diciembre, después de que los vecinos hubiesen alertado, tres meses antes, del fuerte olor a combustible que había en el inmueble, situado junto al surtidor. A finales de enero, se volvió a clausurar, tras las emanaciones de hidrocarburo detectadas en una arqueta del garaje del edificio. La investigación puesta en marcha por Campsa ha determinado, como medida cautelar, la prórroga del cierre de la estación de manera indefinida. El futuro del surtidor y de sus trabajadores parece ahora incierto, ante la dificultad de anular el peligro del combustible supuestamente filtrado.