¿Quién pagaría el traslado de toda la industria pesada de la costa gijonesa a otros emplazamientos? Justo Rodríguez Braga lo tiene claro: «Las empresas afectadas, las dos administraciones, regional y local, la Unión Europea y, por supuesto, la Autoridad Portuaria de Gijón».
En su opinión, las cuatro deben realizar sus propios aportaciones, aunque por razones diferentes. En primer lugar, los empresarios privados de Naval Gijón «porque son los más beneficiados, ¿o no van a gestionar ellos el nuevo astillero?».
Seguidamente, el aporte corresponde «a las administraciones regional y local, ya que tanto Ayuntamiento como Principado tienen que poner su granito de arena, porque estamos hablando de instalaciones beneficiosas para toda la región».
En la misma tesitura sitúa Rodríguez Braga a la Autoridad Portuaria, «puesto que deberá compensar por los terrenos que recupera. Además, no hay que olvidar que está en plena fase de ampliación y es el mejor momento para llevar a cabo obras».
Finalmente, el dirigente sindical confía también en la Unión Europea, aunque esta 'cuarta pata' del banco es más complicada, «porque implicaría la fusión», ya que, como publicó EL COMERCIO el pasado fin de semana, la Unión Europea subvenciona económicamente a las empresas navales que cierren. Por ese motivo, explica Rodríguez Braga, «si uno cerrara, llegaría aporte europeo».
Debate en el consejo
El secretario general de UGT no quiso entrar en la discusión abierta sobre el coste de la operación. Las cifras oscilan entre los 24 millones de euros en que cifra el sector empresarial la operación; los 120 millones que calcula IU-BA, y los 240 millones que aporta un informe realizado por el sindicato CSI.
Ante este amplio abanico, UGT defiende su silencio, «ya que, para eso», dijo, «reclamamos oficialmente que se realice un estudio, y se lo pedimos a quien debe hacerlo, es decir, al Ayuntamiento y al Principado, que tienen para ello el mejor escenario posible: el consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Gijón».
No obstante, el secretario general de Unión General de Trabajadores no cree que se trate de un coste muy elevado, «porque se podrían aprovechar numerosos equipamientos de los dos astilleros, tanto de Naval Gijón, como, sobre todo, de Izar, que ha realizado grandes inversiones en los últimos años».
En lo que que sí quiere pronunciarse Rodríguez Braga es sobre el tipo de astillero que será creado en El Musel. Mientras la patronal del sector apuesta por un pequeño dique, muy especializado y dedicado a la reparación, UGT cree que «debe ser un astillero competitivo con el resto del sector y dedicarse a la construcción, ya que tendrá calado suficiente para cualquier tipo de buque».