LA decisión de los Príncipes de Asturias de congelar células madre procedentes del cordón umbilical de la infanta Leonor, para su conservación en un banco de células de carácter privado en los EE UU ha provocado una carrera de los gobiernos autónomos para autorizar la instalación en España de instituciones similares.
El almacenamiento de células madre adultas en cultivos obtenidos a partir de la sangre del cordón umbilical es una moderna técnica que ofrece la biomedicina sin transgredir principios éticos. Pero una vez ha salido a la luz pública que a dicha posibilidad se han adherido unos padres tan especiales como el heredero a la Corona y su esposa, contratando los servicios de un banco privado de cordones umbilicales en Tucson, se han acumulado demasiadas voces, distintas y desinformadas en ocasiones, sobre la idoneidad de que ese tipo de organismos particulares se autoricen en España.
Autoridades sanitarias y expertos responsables en medicina regenerativa deberían reconducir el modo de presentar públicamente este asunto. A no pocos matrimonios con planes de descendencia se les pueden plantear falsas expectativas sobre las virtudes curativas de la sangre de los cordones umbilicales que acompañan al recién nacido, con la duda añadida de la factura correspondiente para que una compañía guarde esa información genética a miles de kilómetros o si puede quedarse en España, pero a disposición de cualquiera. Se trata de alternativas o disquisiciones que sólo contribuyen a la confusión.
La cuestión no es si la regulación legal de estas actividades las enmarca en el ámbito privado o en el público, aunque el prestigio de la Organización Nacional de Transplantes avala la idoneidad del sistema público sanitario en materia tan compleja y, a día de hoy, más en el campo de la esperanza que en el de la realidad. Realmente, sería un error impedir la presencia de la iniciativa privada, sobre todo si se hace de forma concertada con el Sistema Nacional de Salud, como recomienda la Comisión Europea. Pero, en cualquier caso, lo primordial ahora es que los ciudadanos dispongan de una información solvente y transparente sobre la oferta real de esta técnica de medicina regenerativa.