Detrás del jamón ibérico Joselito hay cien mil hectáreas de campo y treinta mil cerdos que disponen de unas tres hectáreas por cabeza (unos tres campos de fútbol) para vivir en libertad y alimentarse de hierba y de las bellotas que a partir de octubre ofrecen miles de encinas centenarias. «Nuestros cerdos son felices, toda su vida están en un hábitat natural, viven en un hotel de cinco estrellas», asegura José Gómez (Salamanca, 1965), director general de la empresa que desde hace más de un siglo produce el considerado mejor producto español de todos los tiempos.