Nadie se opone a que el Gobierno regional construya y financie un equipamiento cultura o de otro tipo en Avilés que sea obra del arquitecto Oscar Niemeyer.
Oviedo se opone radicalmente a que se quite a Oviedo el Museo de los Premios Príncipe de Asturias porque somos la sede natural para ese proyecto.
Construyeron un Campus Universitario en Mieres, no dijimos nada y ahora para darle contenido hay que llevarse la Escuela de Minas de Oviedo. Se han llevado instituciones como el Defensor del Ciudadano y el Consejo Consultivo para Mieres y Gijón, respectivamente, pero la gota que colma el vaso de esta agresión premeditada y sistemática contra Oviedo es el intento de llevar el Museo de los Premios fuera de nuestra ciudad.
Además, un museo se hace para exhibir unos contenidos. La frivolidad máxima es que en este asunto ya tienen decidido el lugar y el edificio, pero no sabemos nada de los contenidos, porque no existen. ¿Qué van a poner? ¿una maqueta del Teatro Campoamor y otra del Hotel Reconquista?
El director de la fundación, Graciano García, me enseñó en dibujo que situaba el edificio Niemeyer en la falda del Naranco, en Oviedo.
¿Quién ha tomado la decisión de que se haga en Avilés?: Areces, por razones electorales, con la complicidad del director y del presidente de la Fundación Príncipe de Asturias, que no están cumpliendo con su obligación que no es otra que hacer respetar la independencia de la fundación para tomar sus propias decisiones.
Las decisiones institucionales como ésta deben tomarse con argumentos, con razones de peso y de acuerdo a un principio moral que aquí está completamente ausente. Principio moral que consiste en adoptar las decisiones institucionales de acuerdo a los intereses de la sociedad no al interés personal de quien tiene la responsabilidad institucional.
Principio moral que consiste en explicar con claridad y transparencia las razones que justifican una decisión. Justo lo contrario de lo que se ha hecho en este asunto.
Principio moral que consiste en respetar los sentimientos, en este caso, de Oviedo. Aquí, con este asunto, se han despreciado olímpicamente.
Principio moral que conlleva explicar con claridad el alcance de las decisiones, no como en este caso en que no sabemos el contenido, ni su coste, de ese museo ni el por qué se le anexa una sala para 800 personas absolutamente innecesaria en un museo y que nos hace sospechar de otra posible utilización futura de ese equipamiento.
Principio moral, en definitiva, que es la antítesis de la arbitrariedad, el caciquismo y el oscurantismo de esta decisión que ofende gravemente el sentimiento y la dignidad de los ovetenses.
Voy a encabezar el sentimiento de la sociedad ovetense que es de agravio y de ofensa por esta decisión que vamos a combatir con todos los instrumentos a nuestro alcance, el primero, la movilización ciudadana, la recogida de firmas que ahora iniciamos y, si no es suficiente, con un manifestación por las calles de Oviedo que yo mismo convocaré y encabezaré.
No vamos a permitir que humillen a la ciudad de Oviedo y, si lo intentan, van a pagar un precio muy alto por ello. Aquí algunos, encabezados por Areces, García y Rendueles, están jugando con los sentimientos de los ovetenses y vamos a demostrarles que se han equivocado gravemente.