El tradicional entierro de la sardina cerró, el martes a última hora de la tarde, las celebraciones del Carnaval en la villa riosellana. Tras envasar en lata a la sardina, cuatro hombres transportaron a la misma por el paseo de Santa Marina, ante la atenta mirada de los cientos de personas presentes en el cortejo fúnebre. De este modo, se da por terminada una fiesta que estos días llenó de originalidad las calles de la villa de Ribadesella y que da el pistoletazo de salida a la preparación del Antroxu del próximo año.