La Consejería de Cultura del Principado de Asturias ha decidido ampliar hasta el 30 de setiembre el periodo de apertura para la cueva prehistórica de Tito Bustillo. En las últimas temporadas solía cerrar sus puertas justo después del Día de Asturias, 8 de setiembre, pero en el 2006 se mantendrá abierta hasta el último día de ese mes.
Esta decisión se debe a la modificación que se ha producido en la relación contractual que la consejería mantenía con cuatro trabajadores fijos-discontinuos que han pasado a formar parte de la plantilla establece de la cueva. Hasta el año pasado siempre firmaban contratos para un periodo de seis meses y a partir de este año han quedado integrados en la nómina fija de Tito Bustillo. La cueva pasa a contar ahora con doce trabajadores entre encargado, vigilantes, guardaguías, personal de limpieza y administración.
Gracias a esta ampliación de plantilla, la cueva podrá abrir sus puertas el próximo 1 de abril y mantenerlas abiertas hasta el 30 de setiembre, seis meses completos. Sólo se cerrará los días de descanso (lunes y martes) y durante el fin de semana de Piraguas. Además, para este año también se ha anunciado un aumento de precios. La entrada para adultos subirá hasta los 4 euros (antes 3,5) y para pensionistas, jubilados y niños de 7 a 12 años se quedará en 2 euros (1,75).
Seguirá sin permitirse la entrada a menores de siete años. Los miércoles mantendrán su gratuidad, aunque con preferencia para grupos escolares.
Lo que aún no ha decidido la consejería es si mantendrá el cupo de visitas actual -360 personas diarias- o lo rebajará en esta próxima campaña.
Investigación
La apertura de Tito Bustillo coincidirá prácticamente en fechas con la reanudación de los trabajos de investigación geológica en el macizo de Ardines. La semana pasada, el equipo científico que dirige el catedrático Alberto Foyo ponía punto final a la última campaña de cartografía estructural de la principal cueva riosellana.
El informe será presentado en breve ante la Consejería de Cultura. Tito Bustillo ya cuenta con una cartografía interna totalmente actualizada. Por ese motivo, en la primavera, a finales del mes de abril, se iniciará el estudio cartográfico de La Lloseta, otra caverna paleolítica con representaciones de arte parietal que está situada en la vertiente occidental del macizo, próxima a la primitiva entrada de Tito Bustillo.
Alberto Foyo también espera publicar a lo largo de este año en una conocida revista científica internacional los trabajos relacionados con el hallazgo de La Cuevina, la pequeña cavidad que formaba parte de la entrada original de Tito Bustillo y que estuvo oculta hasta el año pasado por un desprendimiento de rocas.
Ese importante descubrimiento fue producto de la casualidad. Surgió cuando el equipo que dirige Alberto Foyo investigaba la zona de La Gorgocera, en la parte exterior del macizo de Ardines. El mismo Foyo se descolgó por una gatera y se encontró con este hallazgo cuya investigación arqueológica comenzará este mismo año.