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Domingo, 5 de marzo de 2006
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ASTURIAS
Asturias
Asturias redujo a la mitad los casos de tuberculosis en 20 años, pero todavía se mantiene a la cabeza en España
El Principado fue la cuarta comunidad con más afectados en 2005, precedida por el País Vasco, Aragón y Galicia 219 asturianos contrajeron el mal el pasado año, lo que supone un 18% menos que a lo largo de 2004
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En plena era de la genómica y mientras el mundo entero debate sobre asuntos tan avanzados como el uso de células madre, la tuberculosis, una enfermedad que popularmente se creía prácticamente desaparecida, sigue siendo un trastorno de peso en Asturias. A pesar de los adelantos científicos, este mal, vinculado a históricas epidemias a lo largo de los pasados siglos, no ha logrado ser erradicado del territorio asturiano y mantiene a fecha de hoy una incidencia considerada elevada por los responsables sanitarios. Eso, a pesar de que en los últimos 20 años, la Consejería de Salud del Principado, y gracias a un programa de detección precoz puesto en marcha en la década de los noventa, ha conseguido rebajar a la mitad el número de enfermos tuberculosos. Así, la región pasó de registrar 440 casos de tuberculosis en 1985 a 219 en 2005. A bastante distancia quedan, por tanto, los 1.200 enfermos anuales que se llegaron a declarar allá por los años sesenta.

Pero, así y todo, el Principado se mantiene en la actualidad en los puestos de cabeza en España. El pasado año, cuando se declararon 21,9 casos por 100.000 habitantes, Asturias fue la cuarta comunidad con mayor tasa de afectados. La lista la lideró el País Vasco, seguido en el podio por Aragón y Galicia.

Buscar nuevos casos

Desde el Servicio de Vigilancia Epidemiológica, su responsable, Ismael Huerta, no cree que estemos ante un rebrote de la enfermedad, como ocurre en otros países desarrollados, donde han saltado las alarmas. De hecho, la incidencia en el Principado bajó gradualmente con respecto a otras autonomías. En 2005 se declararon un 18% de casos menos que en 2004. «Hace años, éramos la comunidad con mayores tasas de tuberculosis en todo el país», recuerda Huerta. No obstante, reconoce que Asturias e, incluso, España, muestran unos índices algo altos. Comparativamente hablando, y exceptuando a los países del Este, España es una de las regiones europeas con más tuberculosis. Las cifras cantan y demuestran que durante décadas los programas de prevención no funcionaron de forma eficiente o, simplemente, no existieron, como ocurre en Extremadura y en ambas Castillas, que carecen de plan contra la tuberculosis. De hecho, Asturias es una de las pocas autonomías que dispone de un programa de lucha contra la enfermedad, actuación que ha logrado mantener a raya la infección.

Herencia minera

Respecto a la evolución de la tuberculosis en Asturias y en España, los años de las dos últimas décadas en los que se constata mayor cifra de enfermos (1986, 1991 y 1997) son precisamente los periodos en los que «hicimos una búsqueda intencionada de casos para lograr una mejor prevención», afirma Huerta.

Pero, ¿por qué Asturias mantiene hoy en día tantos tuberculosos? La minería es una de las principales responsables de este fenómeno. No es de extrañar, precisamente, que sean las comunidades con fuerte tradición hullera las que ahora figuren a la cabeza en casos de tuberculosis. Por ejemplo, en autonomías donde el peso de la actividad industrial no es la minería, como es el caso de Canarias, la tasa de incidencia es dos veces inferior a la asturiana. Ismael Huerta asegura que la tuberculosis siempre estuvo relacionada con otras enfermedades como la silicosis, típica de los mineros. «Tradicionalmente se la relacionaba con las malas condiciones de vida y con la actividad industrial», dos circunstancias muy presentes en la región de los años 50 y 60. El problema es que sus nocivos efectos aún perduran.

Y es que la tuberculosis puede mantenerse 'dormida' durante años. Hay personas que contraen el mal cuando son jóvenes pero no es hasta bien entrada la edad adulta cuando descubren que son tuberculosos. Así, mineros, enfermos silicóticos y personas alcohólicas constituyen el principal grupo de afectados por esta enfermedad, a la que también se suman, aunque cada vez en menor medida, los portadores de VIH y los afectados de sida (generalmente, más jóvenes).

Por lo demás, la enfermedad sigue siendo marcadamente masculina. Las estadísticas así lo reflejan tras constatar que 7 de cada 10 enfermos son varones. El grupo de edad más afectado es el que supera los 65 años.

Tratamiento de 6 meses

Pero ser un enfermo de tuberculosis en 2005 no es lo mismo que haberlo sido en 1960. Antes, los enfermos eran recluidos en casa o enviados a hospitales 'a secar', como coloquialmente se decía. Precisamente, el Hospital Monte Naranco nació como centro sanitario especializado en el tratamiento de niños tuberculosos. Allí pasaron buena parte de su infancia muchos asturianos ahora ya mayores. Pero la revolución en la tuberculosis llegó de la mano de un fármaco: la rifampicina. Ahora el tratamiento dura seis meses y la curación está garantizada.

El problema, explica el jefe de Vigilancia Epidemiológica es «dar con los casos», ya que los síntomas de la enfermedad son difusos. Tos persistente, fiebre moderada que aparece y desaparece y cansancio, son señales de alarma. La detección es vital, ya que se evita así que la tuberculosis viaje por el aire y se propague, afectando al entorno más cercano del enfermo.



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