Niemeyer es, sin duda, uno de los arquitectos contemporáneos más relevantes del mundo. Su obra no suele rodearse de polémicas, como éste que añade España a su singular mapa de actuaciones, que recorre los cinco continentes. Sin embargo, el proyecto que ha estado construyéndose durante los últimos meses, sí le ha dado problemas. De hecho, acaba de culminar una de sus partes, el auditorio, proyectada hace más de medio siglo. Se trata del conjunto cultural, levantado, en Sao Paulo, en el parque de Ibarapuera.
Al parecer, el arquitecto brasileño, llegó a firmar una docena de proyectos para culminar su gran obra, pero ninguna se ejecutaba siguiendo sus indicaciones. Y, retraso sobre retraso, el auditorio, que se pretendía para 1950 se ha culminado recientemente.
Tiene esa construcción ciertos parentescos con ésta que ahora se elevará sobre la ría de Avilés. En principio, se trata de una edificación creada hormigón con pintura impermeabilizante, que los brasileños definen «de un blanco deslumbrante». Pero, al igual que ésta, no de un blanco solitario. La de Sao Paulo tiene contrapuntos de rojos intensos en la marquesina metálica de la entrada, que se proyecta al exterior como una llamarada de fuego. La asturiana lleva el rojo en una torre coronada con mirador así como azul y amarillo en las paredes exteriores de una de las estructuras blancas.