Este incendio es el tercero más grave que se registra en establecimientos de este tipo, en los últimos veinte años, en los que han muerto veinte personas. Los dos incendios más trágicos de los ocurridos en este período tuvieron lugar en junio de 1988, uno de ellos en Santa Cruz de Tenerife y otro en San Sebastián, con seis y cinco muertos respectivamente.
Así, el 30 de junio de ese año, un fuego en la pensión Numancia, de Santa Cruz de Tenerife, causó seis muertos y cinco heridos.
Días antes, el 3 del mismo mes, un cortocircuito provocó un incendio en el hostal José Mari, de San Sebastián, que acabó con la vida de cinco personas.
Al año siguiente, el 7 de enero de 1989, dos personas murieron en el incendio del hostal Ascensión, de la madrileña plaza de Santa Bárbara.
También en Madrid, el 17 de septiembre de 1991, hubo un incendio en la pensión Nieto, en el que una niña y dos mujeres resultaron heridas, y el 28 de abril del mismo año, a consecuencia de un fuego en el hostal Windsor, de Santiago de Compostela, una persona resultó herida de gravedad.
En Barcelona, una persona murió y otra resultó herida el 13 de diciembre de 1991 al incendiarse la pensión Industrial, de Mollet del Vallés, mientras que dos años después, el 5 de diciembre de 1993, el fuego en una antigua pensión de la calle del Carme, de Barcelona, provocó la muerte de otra persona.