Hoy no hablaremos de ellas, nosotras. Habrá otros días. Hoy los platos se llenarán de sopas de letras, o más bien de arrobas, @, para que las terminaciones no suenen a hombres, o al menos no a ellos solamente; y las copas se llenarán de epítetos y hasta de sustantivos construidos para la ocasión, y se brindará con buena puntuación, y mejor morfología, porque ellas, nosotras, han, hemos, accedido a los barómetros sociales que dan listas electorales y hasta ministerios; y con los brindis rebosará el orgullo, por ser nosotras, ellas, quienes también izamos, izan, las copas.