El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha anunciado en el marco de la III Cumbre hispano-polaca que se ha celebrado hoy en Granada que el Gobierno pondrá fin el 1 de mayo a la moratoria que impide a los ciudadanos de los nuevos socios de la Unión Europea disfrutar de la libre circulación de trabajadores, lo que permitirá su entrada sin restricciones en España a partir de ese día.
El primer ministro de Polonia, Kazimierz Marcinkiewicz, ha aplaudido la "valiente decisión" de Zapatero y ha recordado que en su país hay diez millones de jóvenes "estupendamente formados y preparados" a los que potencialmente beneficiará la medida española y de otros países europeos en el futuro.
El Ejecutivo español considera que pasados dos años desde la última ampliación, se pueden levantar las restricciones sin peligro para el empleo de los españoles. En España viven en la actualidad 35.000 polacos, de los cuales cerca de 10.000 se acogieron a la última regularización de inmigrantes ilegales.
Los países que se beneficiarán de esta medida española son los nuevos socios de la UE salvo Chipre y Malta, que no tenían restricciones desde su entrada el 1 de mayo de 2004. Ante el temor a que la supresión de fronteras motivara una avalancha de trabajadores de los nuevos socios del este, los entonces Quince se dotaron de una moratoria a la libre circulación de trabajadores que podía oscilar entre dos y siete años, es decir, prolongarse como mucho hasta 2011.
Marcinkiewicz se ha mostrado convencido de que este paso está cargado de "simbología política" y es bueno no sólo para su país, sino también para España.
Sector energético
El anuncio del Gobierno español sobre la libre circulación de trabajadores ha sido el eje de la cumbre de Granada, aunque en ella se han abordado otras cuestiones como el análisis de la situación del sector energético en la Unión Europea y de la propuesta polaca para un acuerdo europeo de seguridad en este ámbito.
En ese contexto, Zapatero cree necesario que la Unión Europea tenga una política energética coordinada y que sus prioridades sean la seguridad y la interconexión, máxime cuando ha dicho que hay problemas de oferta y se quiere construir una unión económica más sólida.
Pero ha precisado que esto no se puede hacer en función de las circunstancias, sino que debe ser motivo de un debate "de largo alcance" en el seno de la UE. "El problema no es que haya campeones con una bandera, sea europea o nacional, sino que debe haber una política energética compartida, porque el mundo esta interrelacionado y todos los países tiene la obligación, no sólo el derecho, con sus ciudadanos de dar garantías sobre la seguridad del suministro energético".
El primer ministro polaco considera que España y Polonia mantienen una posición similar en este asunto y ha asegurado que, al igual que en otros sectores, la libertad de mercado y de competencia arreglarán problemas en el ámbito energético.
Las políticas comunitarias de inmigración o de nueva vecindad han sido otros asuntos tratados en la cumbre, en la que España se ha puesto a disposición de Polonia para, aprovechando su experiencia, asesorar en la gestión de los fondos que este país reciba de la Unión Europea. Al hilo de ello, Zapatero ha destacdo el interés de las empresas españolas en participar en las actuaciones derivadas de esos fondos, como en el capítulo de infraestructuras.
Marcinkiewicz, que ha anunciado que la próxima cumbre bilateral se celebrará en Cracovia, ha dicho que su consigna en la celebrada en Granada ha sido "más España en Polonia " y ha bromeado con la posibilidad de una nueva ocasión de verse con Zapatero con motivo del Mundial de Fútbol de Alemania.
A la cumbre de Granada han asistido los ministros de Interior, Fomento, Industria y Trabajo de ambos países, además del titular de Exteriores español.
Todos ellos han asistido a la conferencia de prensa de los dos jefes de Gobierno antes de que las dos delegaciones posaran para la tradicional foto de familia y compartieran un almuerzo como colofón de la cumbre.