Las extrañas circunstancias que vivió el Oviedo en los últimos años y la juventud de muchos de sus jugadores hace que el cambio de técnico sea algo nuevo para muchos componentes de la plantilla. Los que proceden de las categorías inferiores llevan hasta cuatro años con Rivas como entrenador y afrontan con Toño Velázquez una nueva experiencia en el campo profesional. El centrocampista Nacho Matador reconoce que «la semana fue rara para todos, no sabíamos lo que iba a pasar». Para él, lo que deben hacer los jugadores es «aceptar con confianza este nuevo reto con Velázquez e ir a muerte con él».