El Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil de Asturias tendrán nuevas caras muy pronto. Interior prevé culminar este mismo año la última etapa de un proceso discreto y silencioso iniciado tras los atentados del 11-M: la renovación de toda la cúpula de las fuerzas de seguridad del Estado en la región. Las únicas personas que siguen en sus puestos y que tuvieron mando operativo antes de los atentados son el teniente coronel de la Comandancia de Oviedo, Fernando Aldea, y los comisarios jefe de Gijón y Avilés, José Villar del Saz y Adolfo Barajas. En este tiempo se han producido movimientos de todo tipo, favorecidos por ascensos, destituciones y situaciones circunstanciales aprovechadas para acometer profundos cambios, un objetivo «deseable» para el Gobierno de Zapatero que se cumplirá «sin dramatismo», según indicaron fuentes ministeriales.