A Pedro Almodóvar le ha cambiado el viaje sentimental y cinematográfico que ha hecho al lugar al que nació hace 56 años, La Mancha, que es el paisaje de su nueva y esperada película, 'Volver'. Mucho más tranquilo que cuando preparaba el estreno de su anterior filme, necesita ahora más que nunca que le digan que le quieren, porque el regreso a su tierra le ha hecho vulnerable y cercano. «Esta película me ha ablandado mucho. Recuerdo frases y diálogos y me desmorono. Esto, por una parte, es bueno porque ha tenido un efecto terapéutico, pero por otro me preocupa porque he abierto el grifo y no se si podré cerrarlo delante del público», confiesa el internacional manchego en su multicolor y ordenado despacho de la productora El Deseo.