El pasado miércoles, el Ministerio de Industria y los sindicatos alcanzaron un acuerdo sobre el plan del carbón para los próximos seis años que destina más dinero y recorta menos puestos de trabajo en el Principado. Con ese pacto, que tardó un año en alcanzarse, el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero sumaba un punto a su particular cuenta de compromisos con Asturias. El apoyo a la minería figuraba entre las promesas electorales pronunciadas por el presidente -cuando aún era candidato- en un mitin celebrado en Gijón el 9 de marzo de 2004. Dos años después, la plasmación de los compromisos electorales que el equipo de Zapatero asumió con el Principado se analizan desde distintas perspectivas y con desigual resultado.
Con la victoria socialista en las elecciones del 2004 -en Asturias el PSOE obtuvo el 43% de los votos-, el Gobierno del Principado anunció nuevos tiempos y la recuperación del diálogo con el Ejecutivo central. En la actualidad sigue destacando el «cambio radical» experimentado en las relaciones de cooperación entre ambas administraciones. Incluso los socios de gobierno constatan esa «normalización» de las relaciones. La «especial sensibilidad» con que, según los socialistas, son atendidos en Madrid sus problemas choca con el calificativo de «insignificante» que emplean los populares al hablar del peso de Asturias en la política nacional.
Dos años después de llegar a La Moncloa, el capítulo de infraestructuras ha copado las actuaciones del Ejecutivo central en Asturias. Han arrancado las obras de la variante ferroviaria de Pajares y las de ampliación del puerto de El Musel. Los trabajos en la autovía del Cantábrico continúan, aunque con retrasos en cinco tramos del trazado occidental y aún pendientes de la licitación del tramo oriental entre Unquera y Llanes, por fin desbloqueado. Las demoras en los plazos previstos han dado motivos reiterados al Partido Popular asturiano para hacer sangre del Ejecutivo, al que acusa de reflejar una «perspectiva sombría» en el Principado.
Las expectativas generadas en torno a la eliminación total del peaje del Huerna y la posterior marcha atrás de los socialistas, que pasaron de hablar de «supresión» a «rebaja gradual», ha resultado ser uno de los asuntos más espinosos. Incluso en el seno del partido hubo reproches por verse cautivos de un anuncio electoral para el que no se habían medido las consecuencias.
El polémico Huerna
Hasta el momento, la cuestión se ha resuelto con una reducción del 30% para los transportistas, medida que hasta éstos consideran «una miseria». Ya nadie oculta en el partido las dificultades que entraña rescatar el peaje -a la menor ocasión siguen recordando la «herencia» del PP al prorrogar 29 años la concesión a Aucalsa-. El mensaje ahora es que «conviene ponerle moderación al proyecto» y que es mejor ir «paso a paso» mientras desde todos los sectores, ni que decir tiene desde el resto de partidos políticos, se ha convertido en reivindicación permanente.
Entre los últimos anuncios del presidente Rodríguez Zapatero se encuentra el de destinar 500 millones de euros para la financiación de la autovía entre La Espina y Ponferrada. La carretera dará continuidad a la A-63, la autovía entre Oviedo y La Espina, y supondrá una nueva vía de acceso a la provincia vecina de León. El dinero procede de la partida que recibirá el Gobierno central del Fondo de Cohesión de la UE. 3.250 millones de euros con los que Zapatero prometió que taparía los agujeros que la negociación del presupuesto europeo hubiera dejado en las comunidades que, como Asturias, abandonan la categoría de 'Objetivo 1'.
Del último encuentro entre los dos presidentes celebrado en La Moncloa a mediados de febrero también salieron dos nuevas inversiones para Avilés. 77 millones de Puertos del Estado para desarrollar un puerto comercial en la margen derecha de la ría y la promesa de un convenio para cofinanciar la supresión de la barrera ferroviaria en la ciudad.
La ayuda económica para cofinanciar la construcción del futuro Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) -72 millones de euros- y la inclusión de la planta regasificadora de El Musel en el Plan Energético Nacional son los aspectos que la propia patronal asturiana, por lo habitual beligerante con el Ejecutivo Zapatero, reconoce como aspectos positivos del actual Gobierno.
Primeros pasos
Entre los que votaron al PSOE en Asturias, incluso entre los que no lo hicieron, una de las primeras medidas del Ejecutivo, la de hacer regresar a las tropas españolas destinadas en Irak, fue de las más aplaudidas. Si Zapatero superó el primer año en La Moncloa sin apenas desgaste, en los últimos meses se le han vuelto las tornas por la cuestión territorial. El debate sobre el Estatuto de Cataluña ha sido el detonante. Los ecos de las acusaciones del PP sobre la ruptura de España y la desigualdad de derechos entre los españoles que, según la oposición, conllevan las posturas nacionalistas, alcanzaron al Principado y levantaron ampollas en amplios sectores de la sociedad asturiana. Incluso muchos socialistas de base critican sin reparos al Gobierno por haberse metido en lo que consideran un laberinto de consecuencias inciertas.
Fuentes del propio partido en Asturias reconocen que el debate territorial no les ha reportado ningún beneficio, tanto por la estrategia desarrollada por el PP como por el propio contenido del texto estatutario aprobado en su día por el Parlamento catalán.
El PSOE trata ahora de remediar la erosión de su imagen y mejorar las deterioradas expectativas de voto que le otorgan las encuestas empleándose en la iniciativa política que tan buenos resultados le dio en el primer año de legislatura. Muchos asturianos lo avalan. Para ellos, lo mejor de este Gobierno ha sido el avance en el terreno de los derechos civiles y sociales.