11m Los máximos responsables de las instituciones del Estado y de los partidos políticos parlamentarios acompañaron ayer a las víctimas en el segundo aniversario de la matanza terrorista del 11-M, el mayor atentado de la historia europea, en el que murieron 191 personas y casi 2.000 más resultaron heridas cuando viajaban en cuatro trenes de cercanías.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, encabezaron un acto sencillo, sobrio pero muy emotivo, en el Bosque del Recuerdo del parque del Retiro, el monumento natural a las víctimas de los 'trenes de la muerte' inaugurado hace un año por los Reyes. La tribuna de autoridades, colocada frente a la colina coronada por olivos y 191 cipreses, estaba también ocupada por el líder del PP, Mariano Rajoy; la presidenta regional, Esperanza Aguirre; el ministro del Interior, José Antonio Alonso; el alto comisionado para la Víctimas, y los presidentes del Congreso, el Senado y el Tribunal Constitucional.
El lugar de honor, a la izquierda de la tribuna, lo ocupaban las familias de los muertos en los atentados y algunos de los heridos, representados en la primera fila por la presidenta de la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo, Pilar Manjón, y por el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Francisco José Alcaraz.
El homenaje, que comenzó pasadas las doce del mediodía, duro poco más de diez minutos y se inició con la ofrenda floral a las víctimas que realizaron dos alumnos del colegio de San Ildefonso, una española y un argelino. Las desgarradas notas del 'El cant dels ocells' (El canto de los pájaros) al violonchelo rompieron el respetuoso silencio en que se desarrolló todo el homenaje.
El acto terminó con una cerrada ovación de los varios centenares de madrileños que acudieron a arropar a las familias de las víctimas, y de las lágrimas y la emoción de muchos de los asistentes que, como Pilar Manjón, no dejaron de llevarse el pañuelo a los ojos en numerosas ocasiones.
Gestos de división
El presidente del Gobierno, acompañado de su esposa, Sonsoles Espinosa, y del alcalde de Madrid, bajó de la tribuna y se dirigió al recinto acordonado que albergaba a las familias de las víctimas para saludar a sus principales representantes. Durante casi una hora se dedicaron a saludar y a charlar de forma distendida con cada una de las víctimas y familiares que acudieron al acto.
La mayor parte de los representantes de las altas instituciones y de los partidos políticos permanecieron junto al Bosque del Recuerdo mientras el presidente del Gobierno y el alcalde conversaban con las víctimas e incluso alguno de ellos, como Peces-Barba, Javier Rojo -presidente del Senado-, Manuel Marín -presidente del Congreso- o José Antonio Alonso, se unieron a los grupos y corrillos que se formaron.
Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre, sin embargo, fueron los primeros en abandonar el homenaje, sólo cinco minutos después de terminar el acto, y lo hicieron, ante la sorpresa de muchos de los asistentes, sin despedirse de Rodríguez Zapatero y sin aproximarse a saludar a las víctimas.
El gesto del presidente el PP no fue el único que sacó a la superficie las tensiones y divisiones que subyacen entre los protagonistas de un acto que pretendía escenificar una imagen de unidad institucional en el recuerdo de las víctimas, que en realidad estaba cogida con alfileres. Pilar Manjón y Francisco José Alcaraz, situados a menos de un metro el uno del otro, aprovecharon la presencia de una tercera persona entre ambos para no saludarse y ni siquiera mirarse.
De hecho, Alcaraz -promotor de las manifestaciones contra la política antiterrorista del Gobierno- fue la persona a la que Rodríguez Zapatero saludó con más frialdad, brevedad y distancia. No obstante, el presidente de la AVT permaneció en el recinto del homenaje casi media hora más que Rajoy y Aguirre.
El presidente del Gobierno, el alcalde y el resto de las víctimas y autoridades abandonaron el Bosque del Recuerdo sobre las 13.15 horas, entre los aplausos de centenares de madrileños que esperaron pacientes junto al recinto del homenaje hasta que terminó la concentración. Las mayores muestras de cariño se las dedicaron a Manjón, a quien decenas de personas le gritaron: «¿Ánimo Pilar!» y «¿Que no te manipulen!».